Navidad pasó tan rápido como había llegado. Fue una pena para muchas no pasar la festivdad con sus familias, pero otras estaban alegres de pasarla con sus amigas y compañeras.
Solo faltaban unos pocos minutos para que Kay y sus dos compañeras, Naomi y Alyssa, dieran la orden de despegué del avión militar de su escuela hacia una ciudad cercana a Detroit en Estados Unidos.
Según la comandante de Saunders, Ágioi había escogido el peor lugar para estar en aquel país. Por lo que me había dicho, Detroit era ahora una ciudad fantasma, pese en un pasado ser de gran importancia de producción e industria. Estaba deshabitada, según recuerdo que dijo, desde que se había declarado en bancarrota.
«Bendita sea la suerte que me llevo para que ese tipo se encuentre allí» fue lo que pensé al enterarme de todo eso.
Sin embargo, incluso yo quería que ese fuera el peor de nuestros asuntos.
Que Detroit sea una ciudad abandonada, llena de peligros, fuera ya lo suficientemente lado no era del todo de lo que teníamos que preocuparnos. Desgraciadamente para nosotros, estaban los participantes de la «Great Battle of Tanks» para presentarnos más infortunios. Presentía que nos llevaríamos un disparo en la cara si cruzabamos la frontera de la ciudad con un tanque.
Por lo que le pedí a Kay que metiese una Jeep que usaríamos para que Maho y yo nos adentraramos en la ciudad. Sin duda iba odiar más este viaje a Detroit que lo mucho que odiaba ir a Bogotá.
Di un vistazo hacia los tanques que se habían guardado dentro del avión: el Tiger 212, el Panzer III ausf. N, un Semovente Da 75/18, el M3 Lee de Oarai y finalmente el Jagdpanzer IV de Abigail. Entre todos habíamos consultado y decidimos solo llevar un pesado de torreta para esta operación; entre los dos fue Maho la escogida de llevar su tanque.
Luego llevé la mirada hacia afuera, donde se encontraba buena parte de las tripulaciones de quienes se quedarían en Japón.
Muchas de ellas se estaban despidiendo y deseando mucha suerte; creo que vi a Erika llorando y moqueando porque no podría apoyar a su comandante en esta misión. Akihiro hablaba con sus compañeras de Anzio y las chicas del M3 Lee recibían un poco de ánimo por parte de sus superiores.
Las chicas de Kuromorimine que se quedarían también estaban allí. Sin duda iban a rezar para que todo se diera como estaba previsto.
—Les desearemos lo mejor —me dijo Bauer cuando me giré hacia ella —. A todas nos hubiera gustado acompañarlos... pero...
—No te preocupes, Bauer —respondí —. De por si esto ya es una locura, no me gustaría involucrarlas en esta misión.
—¿Nos cree unos cobardes, vicecomandante? —Cuestionó Sheska en un tono altanero.
—Aquí no soy el vicecomandante, idiota —le di un suave golpe en la cabeza —. Soy el comandante y si no la quiero en la misión es porque sé que la vas a cagar. Me la conozco muy bien —posé mis manos sobre mi cintura.
La alemana solo me dio un puchero lleno de lástima como respuesta.
—No te preocupes —acaricié su cabeza —, volveremos y cuando lo haga las invitaré a comer a todas a un rico restaurante que encontré cuando estuve aquí entrenando.
—Eso suena demasiado bien, incluso viniendo de ti, Liam —interrumpió Bauer.
—Miren, alguno de los dos tiene que estar fomentando la relación de superior-subordinado y no creo que ella tenga el valor para hacerlo sin antes meterles miedo —señalé a Maho.

ESTÁS LEYENDO
Serie Fanfic Girls Und Panzer #2: Los Dos Sables
FanfictionUn fantasma recorre Kuromorimine. El espectro que una vez recorrió la mente de Liam acecha dentro de las extensas barreras políticas y sociales del Sensha-dō. Una enorme oscuridad se adueña de todo lo que entra en ella. Contra su mente y su pasado...