De Celos,abrazos Y Compresas

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Recién la semana anterior Arthit había pasado todo el fin de semana con los Suthiluck. Y toda la semana había disfrutado de burlarse de su nong y de aquella anécdota tan tierna e inocente. Pero eso no había disminuido su libido, aun se escondía con Kong dentro de algún armario o aula vacía. Su joven novio lo había invitado un par de veces a su dormitorio, pero temiendo que ninguno pudiese controlar sus instintos Arthit lo había rechazado tajantemente.

No es como si Arthit no tuviera suministros, Bright y sus otros amigos se habían encargado de regalarle a él y a Kongphob un surtido de condones y lubricantes de colores, sabores y olores. Eso lo había avergonzado bastante.

-Kongphob, tira eso- regaño a al joven mientras este guardaba los suministros en su mochila.

-¿por qué? Podrían ser de utilidad- en su voz no había burla, solo un sincero argumento, ajito la cabeza resignado, ciertamente, el mismo había notado ya que solo besos y tocamientos no eran tan satisfactorios como antes, era un fan de las habilidades bucales de Kongphob, claro que si le preguntas ¿Qué es lo que más te gusta de Kong? El responderá, “todo me gusta, menso su boca”, una muy evidente mentira.

El fin de semana llegó y con el final de las novatadas, el día de captura la bandera. A pesar del estrés entre los novatos por descifrar el enigma SOTUS, Kong parecía muy animado, pues después de las novatadas él podría gritarle al mundo que P’Arthit era su novio, especialmente a Maprang, su amiga no paraba de hacerle ojitos a los hazer.

-Kong, ¿te gusta Maprang?- M su mejor amigo le preguntó, mientras se sentaba junto a él en el suelo. Tendrían solo unos minutos para comer y Kong había estado observando a la chica con curiosidad.

-¿qué? ¿Por qué lo dices?- solo hasta que su amigo le hizo notar su descaro Kong retiro su mirada acecina, y enfoco su atención en el líder de novatadas, que tenía un gesto rudo y salvaje en el rostro.

-no has dejado de mirarla, aunque analizándolo bien, más parece que quisieras matarla- M rio bajito, una pequeña broma para relajarse, les faltaban solo tres letras para capturar la bandera.

Estaba cansado, tenía hambre y le dolía todo el cuerpo. Simplemente no había podido dormir, últimamente se la pasaba soñando cosas atrevidas con su nong. Arthit no era de piedra y su cuerpo reaccionaba al tacto de su novio. Y aunque pasaban un buen momento escondidos en armarios y aulas vacías, su subconsciente lo traicionaba durante las noches, más en aquellas que pasaba enredado en los brazos de Kongphob, y podía sentir el… hasta decirle le daba vergüenza, y ese no era momento de ponerse tímido, debía ser serio y fuerte ante los novatos, aunque su mente viajaba rápidamente a esos sueños donde terminaba debajo del cuerpo sexy y sudoroso de su sexy, joven y coqueto novio.

Fijo su atención en el novato que le robaba suspiros, desde lo más alto de las gradas donde se encontraba podía observar como este no le quitaba la vista de encima a sus compañeras, era simplemente demasiado para el. De algún modo tendría que hacerle entender.

Un par de horas más tarde.

Arthit estaba escondido detrás de las gradas, si por el fuese este año tampoco hubieran capturado la bandera, pero toda una generación de futuros ingenieros no debía cargar con sus ataques de celos, por ahora.

-P’Arthit, ¿estabas llorando?- su molesto novio estaba ahí junto a él, mejor dicho, detrás de él, lo abrazaba por la cintura y recargaba su rostro dulce en su hombro mientras intentaba dejar de llorar, lloraba porque, no tenía un solo motivo para llorar, tenía cientos, empezando por los celos que sintió horas atrás, después por el emotivo homenaje que rindieron sus nong en su honor y, y bueno estaban también esos horribles dolores en su bajo vientre que le habían atacado a media tarde, y que tuvo que aguantar estoicamente. Valla momento para ser un doncel.

-¿Quién está llorando?- intento sonar rudo, pero su voz se quebró con la llegada de otro espasmo directo desde su columna. –Mgg- su cuerpo casi colapsó en brazos del más joven.

-¿P’Arthit estas bien? ¿Te duele algo? Vamos a la clínica- Kong se asustó un poco por el abrupto cambio en el mayor.

-no, Kong, solo llévame a mi dormitorio…-recargo su cabeza en el hombro de este, y se abrazó a su cintura sin vergüenza. –Son solo cólicos- sujeto con fuerza su vientre que ahora parecía querer matarle desde dentro.

-vamos P’, camina con cuidado, ¿y tus cosas?- aunque sostenía con cuidado el cuerpo de su novio, Kong aún se preocupaba de las pertenencias de este, sobre todo, si es que llevaba consigo algún medicamento para el dolor o alguna compresa caliente.

La primera vez que Kong entró al dormitorio de su novio, pudo observar que no era precisamente el lugar más ordenado que había visitado, había ropa esparcida por el suelo, algunos vasos sucios en el fregadero y la cama esta destendida. Llevo al mayor hasta la cama y le ayudo a recostarse.

Con los eventos recientes, Arthit había olvidado abastecerse de analgésicos y compresas, y ahora padecía los horribles dolores de su periodo. Maldecía ser un doncel mientras se retorcía en la cama.

-P’Arthit, quédate aquí, iré a la farmacia, ¿sí?- Arthit solo asintió rodando sobre el colchón buscando una posición cómoda. Hasta que una lo recordó, al igual que las mujeres, Arthit tendría un ligero sangrado, producto del desprendimiento del saco que tenía en lugar de útero. Vaya momento, Kongphob ya había salido de la habitación cuando aquello le vino a la mente, corrió al baño para asearse, afortunadamente sus pantalones seguían limpios, aunque no podía decir lo mismo de su ropa interior.

-¿P’Arthit? Traje los medicamentos- Kongphob recién llegaba, no solo había comprado analgésicos y compresas calientes, también por indicaciones de su hermano Kenny, había conseguido un paquete de compresas sanitarias, y comida caliente, -¿P?

-ey Kong- la puerta del baño se abrió solo un poco, dejando ver solo la parte superior del cuerpo de Arthit

-P’Arthit- Kong sonrió imaginándose la imagen de su mayor, desnudo y mojado, su sonrisa traviesa pronto se transformó en una de lujuria que no paso desapercibida por su novio.

Kongphob!- suspiro cansado, era tarde, estaba mojado y dolorido, bueno, solo un poco dolorido, el agua caliente de la ducha había aliviado un poco sus cólicos.- ¿quieres darme una toalla?- en su prisa por asearse había dejado atrás su ropa limpia.

Kongphob le acerco la toalla, mordiéndose los labios -¿necesitas ayuda?- hizo ademan de adentrarse en el baño, pero Arthit le cerró la puerta.

El mayor salió del baño con solo una toalla atada a la cintura, si, también había olvidado su ropa para dormir, y no iba a pedirle a Kong que la buscara para él. Suspiro varias veces mientras miraba su reflejo en el espejo del baño, ¿qué más podría pasar? El y Kong habían visto sus cuerpo desnudos antes, y no solo eso, habían explorado algunos puntos dulces en el otro, se armó de valor y salió. Se quedó parado justo en la puerta del baño, se sentía como si de repente hubiese cambiado de dormitorio, su cama esta arreglada, y con sabanas limpias, la ropa estaba toda en el cesto, y ya no había vasos sucios. Regresó la vista al interior del baño ¿esa era su habitación?

-P’Arthit, limpie un poco mientras esperaba- ¿Cuánto tiempo había tardado en el baño? –traje la cena también, vístete rápido, vas a enfermarte.

Estaba sin palabras, y no dejaba de sonreír, Kong no solo le trajo medicamentos, comida y golosinas, también había comprado compresas sanitarias para donceles, Arthit se sintió muy avergonzado por ello; el tenia algunas, pues su periodo solo duraba un par de días y no necesitaba más de dos. Kong lo obligo a comer y después le dio el medicamento. Justo ahora estaban recostados en la cama envueltos en las mantas de Arthit viendo películas viejas.

El mayor se sentía a salvo, en los brazos de Kong, bostezo pesadamente antes de caer en un sueño profundo, con un poco de surte esa noche no tendría ningún sueño húmedo.



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