Primera vez (3)

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Arthit se incorporó quedando de rodillas entre las piernas del joven, retiro sus dedos del interior cálido y ahora húmedo, tomo dos empaques de condones de sabores.

-¿chocolate o fresa?-pregunto a su joven novio mostrando los empaques, con una mueca de indecisión en su rostro acompañada de un tinte brillante de sus mejillas, aun con esa imagen tímida Kongphob creía que Arthit era el hombre más sexy del mundo.

-elige,- murmuro bajito- elige tu P', tú lo vas a usar- aun en su posición vulnerable el joven mostro una sonrisa burlona a mayor.

Arthit, que en su vida había usado un condón, descartó el sobre café, y le entrego a Kongphob el condón sabor fresa para que este se lo pusiera, ya que temía que el mismo no podría colocarlo correctamente.

Tembló suavemente mientras las manos de Kong colocaban el preservativo y lo cubrían con un poco más de gel, el joven podría estar firmemente decidido a entregarse a su mayor, pero mejor no arriesgarse, esta sería también su primera vez.

-¿estás seguro Kong?- con el preservativo en su lugar, el mayor presiono su erección contra el cuerpo de su novio, sus manos temblaban por la anticipación.

-sí, no voy a dejar que te escapes esta vez- Kongphob se abalanzó sobre el mayor empujándolo hasta cambiar de posición, con Arthit recostado sobre la cama y una expresión indescriptible, el joven se acomodó lentamente sobre las caderas de este, tomo el duro y enfundado miembro y lo guio lentamente hasta su entrada, si bien era su primera vez en la realidad, ya la habían hecho un sinfín de ocasiones en sus sueños. Dejo caer su cuerpo lentamente, sintiendo como el cuerpo ajeno se abría paso en su interior, sentía que su cuerpo quemaba con cada centímetro que era perforado por aquel trozo de carne que ahora le aprecia más una barra de hierro candente. –aaaah!- un gemido incomodo salió por su garganta cuando al fin logro introducir todo el miembro del mayor en su cuerpo, se sentía pleno.

El rostro de Kong se llenaba de pequeñas perlitas de sudor, Arthit creía que se veían muy sexy, aún más cuando estas bajaban por su pecho, centro su vista en las caderas del menor que bajaban lentamente sobre su pene, posó sus manos en la cintura del contrario, obligándolo a bajar de golpe sobre él. Cerró los ojos y respiro profundamente para no moverse violentamente, las sensaciones que le rodeaban eran intensas y muy placenteras. No tuvo que resistirse mas, pues su novio comenzó a mover sus caderas lentamente.

El mayor sujeto con fuerza u agarre sobre su novio, guiando sus movientes lentos pero fuertes, tomando cada vez más el rol activo. Empujo sus caderas arriba y abajo, tratando de no lastimarlo más, en sus experimentaciones previas, había descubierto que simplemente dos dedos podían hacer daño, y algo más grande podría incluso provocar un desgarre, por lo que se contuvo bastante, pero solo por unos minutos. Kongphob reclino su cuerpo hacia atrás dejando a la vista su propia erección que se balanceaba libremente al ritmo de sus caderas.

-mmm Kong... despacio...- el mayor trataba de mantener la cordura –puedes lastimarte... mgg- se mordía los labios y sus dedos dejarían marca sobre la piel dorada del más joven.

El joven ignoro el pedido del mayor, centrándose únicamente en el placer que se reflejaba en el rostro de este, para mecer su cuerpo con fuerza, cada vez con más agilidad hasta que un gemido agudo escapo de su garganta –aaaah P'Arthit... ya... yooo....mmm-

Arthit se incorporó como pudo sentándose sobre el colchón con el menor aun sobre él, se abrazó a su cuerpo y mordió su pecho, la intensidad de las emociones que sentían en ese momento se incrementaron cuando sus bocas se devoraron nuevamente, las oleadas de placer incrementaban la frecuencia ahora que sus cuerpos se encontraban piel a piel; Kong se sujetó a los hombros del mayor mientras su pecho era torturado dulcemente, estaba cerca de su clímax, solo necesitaba un poco más de estímulo.
-P'Arthit... ya... ya no puedo más...- llevo una de sus manos a su miembro haciéndolo perder el equilibro cayendo de espaldas sobre el colchón y llevándose con él al mayor, Arthit aprovecho el repentino cambio para llevar las piernas del joven sobre sus hombros y arriesgarse con estocadas fuertes y rápidas, llenando la habitación de gemido y alguno que otro grito ahogado, Kong no paraba de repetir su nombre, y eso lo volvía loco, el sudor escurría de su frente cayendo como gotas heladas sobre la piel ahora roja que yacía debajo de él.

-Kongphob... espera un poco Kong...- un par de golpes certeros hicieron que el menor curvara su espalda y enterrará sus dedos en las caderas de Arthit, el mayor había dado justo en ese lugar.

Ambos sentían la tensión acumularse en la parte baja de sus cuerpos, temblaban de placer con cada movimiento y con solo dos estocadas más, Kongphob sintió que su interior era llenado con un líquido caliente, solo segundos después su mano se empapaba con un líquido espeso y salpicaba su estómago.

El ramo de rosas había rodado debajo de la cama, ambos estudiantes yacían en la cama cubiertos por las mantas arrugadas, abrazados y casi dormidos. Casi, la emoción del momento, y las sensaciones que los invadieron en su primera vez aun revoloteaban por sus cuerpos, ninguno podía dormir aunque estaban bastante cansados.

Arthit suspiro por milésima vez, miniArthit estaba de pie nuevamente y listo para la acción, y que decir de su cuerpo que empezaba a lubricar excesivamente.

-P'Arthit...-Kong acariciaba el cabello del mayor con cuidado, le tenía bien sujeto por la cintura como si temiera que este escapase.

-mmmm- el mayor no quería decir nada, que delatara su estado de excitación actual.

-creo que debes hacerte responsable- Arthit escuchó atentamente pero no entendía de que hablaba su nong favorito, ¿hacerse responsable? ¿Acaso Kong creía que estaba embarazado?

-mejor duérmete ya- bostezo falsamente, cerró los ojos y escondió el rostro en el pecho del menor.

-P'Arthit na khrap...- con una voz dulce Kong llevo una de las manos de su novio hasta su entrepierna donde miniKong estaba listo para un segundo combate.

-¡KONGPHOB!


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