Capítulo 40

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Como le iba a decir a Abbril que ya no sería mamá, que ya no seríamos padres.
Simplemente no sabía que hacer, tenía muchas cosas en que pensar entonces mi mamá tocó mi hombro.
Llena de lágrimas en los ojos me entrega una caja, abrí la caja y veo la prueba de embarazo, las ecografias y una nota que dice "Vas a ser papá" y es impresionante el nudo que se te forma en la garanta, sientes que no puedes hablar y peor respirar.

-Lucas, siento mucho todo esto.- levanto la mirada y veo la cara de la madre de Stacy.

-Su hija provocó esto, sabe nunca le he deseado la muerte a nadie pero mató a mi hijo y de verdad espero que esté muerta.- siento la mano de mi madre deteniéndome para que callara.

-Pues lamento decepcionarte pero mi pequeña está bien, está viva y sé que lo que dices es por que estás enojado aún.

-¿Enojado? Cree que estoy enojado.- dije y me quise acercar pero mamá me detenía-. Estoy que quiero matarla con mis propias manos pero es en vano que se lo diga a usted ¿verdad?

Camine hacia las habitaciones, abrí una por una todas las habitaciones hasta que la encontré. Estaba dormida y sin ningún raspón.
Azoté la puerta antes que su madre y mi madre entraran en la habitación eso hizo que se despertara.

-Ay cariño, viniste a visitarme.- dice arreglándose el pelo en eso entra mi mamá y su madre.

-Lucas por favor, vámonos de aquí.- dice mi madre tomándome el brazo.

-¡Suegra por favor! Usted puede quedarse, ¿quiere que le invite un poco de juego?.

-¡Hijo está loca! No vale la pena, vámonos.

-Que suerte tan hija de puta que tienes, es increíble que estés bien.- dije

-No es suerte cariño, ¡es el destino! Quiere que estemos juntos ¿no lo ves?

-Te vas a podrir en la carcel y yo me voy a encargar de eso, no vas a volver a ver el sol en tu puta vida.- sentia rabia, quería tirar el hospital abajo, quería botar todo, estaba en el fondo.

-Bueno y ¿va a ser por algo que valga la pena? Dime... ¿la maté?.- dice con una sonrisa.

-Mis manos te estuvieran ahorcando ahora mismo si la hubieras matado pero no, está viva y está bien y vamos a ser felices.

-Stacy solo ríe.- pero si la verdadera suerte la tiene ella, fue más fácil matar a Amália que esta la verdad.- ahí me cegué, cada palabra que salió de su boca fue como un balde de agua fría, no reaccioné hasta que hablo nuevamente-. ¿Qué? ¿No lo sabias? Yo la maté.

Solo veo lo que paso después en cámara lenta, me veo tirando la bandeja de comida que le habían llevado, me veo tomándola de los brazos para que me repita lo que dijo, veo a mi madre gritándome y tomándome de los brazos para que la suelte, veo como entran los médicos y enfermeras para sacarme de la habitación, estaba ciego de odio y a la vez de dolor, esa mujer convirtió mi vida en un desastre. Mató a Amalia, mató a mi hijo es una verdad hija de puta.
Me sacaron de esa habitación entre dos médicos, solo me senté en un banco del hospital, mi madre se agachó en frente de mí y solo la abracé y lloré. Amalia no tenía la culpa de esto esto, era una mujer increíble, una mujer que me enseñó muchas cosas, la amé y la amare siempre. Ella tenía muchos planes para su vida, planes que conocía y en algunos yo estaba presente, Stacy le arrebató eso y me arde el alma por nada más.

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Hace dos días que seguimos en el hospital esperando que Abbril salga de cuidados intensivos, dos días en los cuales he tenido que aguantar ver la cara de Stacy paseándose en el hospital como si nada, claro que con los policías, la demanda ya está echa solo falta el testimonio de Abbril para que la metan en una celda por todo lo que hizo.

-Familiares de Abbril Wilson.- dice una enfermera y en menos de dos segundos estaba a su lado-. Acabamos de pasar a la paciente a sala y hemos quitado los sedantes, en cuento despierte les avisaremos.

Pasaron como dos horas o un poco más, entonces la enfermera se acerca a mí.

-Ya despertó, puede pasar a verla.- dice con una sonrisa.

Mientras que me dirigía a la habitación de Abbril sentía como temblaban mis piernas no veía la hora de verla y estaba apunto de hacerlo. Entre, estaba con moretones en los brazos, algunas heridas en la cara por pequeñas cortaduras, con vendas en las costillas y el yeso de la pierna, me miro y saco una pequeña y frágil sonrisa y a mí se me volvió a iluminar el mundo y no pude evitar que no se me cayeran las lagrimas.

-Estás hermosa.- dije besando su frente.

-¿Así toda machucada aún te parezco hermosa?.- dice y después ríe.- ¡vaya si es amor!.- y ambos reímos.

-Tuve mucho miedo de no volver a ver esos ojos.- dije

-No te preocupes de mi no te libras ni aunque quieras.- dice acariciandome una mejilla.

Solo tome su mano y la besé.

-Después de esto te juro que no habrá nada ni nadie que se interponga vamos a irnos juntos, solo los dos.- dije

-corrección... los tres, vamos irnos juntos los tres.- dice con una sonrisa y a mí se me partió el alma.

-Mi amor escúchame...

-¿Qué pasa?.- me interrumpe-. ¿Entendiste lo que quise decir verdad?.- sonríe.

Estaba a punto de decírselo pero me interrumpió nuevamente.

-¡Espera, espera! Me.. me, me siento mojada... la cama está mojada, ayúdame.- me estira sus brazos para subir un poco más y se descubre-. Estoy sangrando, amor llama a un médico.- dice asustada

-Mi amor tienes que escucharme...

-¡Lucas llama a un médico estoy sangrando! Esto no es la puta regla estoy embarazada, llama a un médico.- la tomo de los brazos para que me mire

-Abbril...

-¡LLAMA A UN MÉDICO! .- entonces empieza a gritar.- ¡Enfermera!.- cara grito que daba se hacía daño por las costillas quebradas y su cara de dolor la delataba.

-¡Abbril!.- levante la voz y la tome de los brazos-. Mi amor, el accidente fue muy fuerte y sabes que los primeros meses de embarazo hay mucho riesgo...

-¡¿Que me quieres decir?!.- se le empiezan a caer sus lágrimas solo con mirarla a la cara y ver como sus ojos se apagaban me dolía el pecho y en mi garganta se formó un nudo con el que se me hacía imposible hablar entonces solo comencé a llorar y agache la cabeza-. ¡No! ¡No! ¡No! ¡No Lucas! ¡No! ¡No te atrevas a decir que perdí a mi bebé! ¡No lo hagas!

-Levante la cabeza, la mire.- Te prometo que lo vamos a superar juntos-. Dije y entonces Abbril comienza a llorar y a desesperarse, forcejeaba para soltarse de mi agarre, gritaba y se estaba haciendo daño.

Las enfermeras entran corriendo junto con Susana y mi madre a la habitación, toman a Abbril junto con mi ayuda y le ponen nuevamente un sedante cuestión de minutos otra vez estaba dormida.

Le destruí la ilusión que tenía y me sentía de la mierda por eso, no quería quedarme ahí sin hacer nada, quería ayudarla a que se sienta mejor pero no sabia cómo si yo tampoco estaba bien, estábamos en un pozo, en el pozo más hondo de todos y no sabíamos cómo carajos salir de allí.

Casada con un desconocido.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora