XV. Roomie

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Capítulo Quince

***

—Siento que deberíamos agregar un poco más de aceite de olivo a algunos platillos, a mi parecer podrían mejorar, incluso un sabor más penetrante ¿Qué opinas?—

—Ah... Bien...—

—Bien, puedo decir que tengo tu apoyo... Solo espero que Santiago no me despida por alterar un poco la receta. Últimamente he tenido ganas de hacerlo, realmente quiero impresionar en el viaje Luxury —

—Sí... Definitivamente—

Eliot levantó la ceja, normalmente Margo no era así de abierta a respuestas firmes y cerradas.

—Entonces creo que debería escupirle a tu salsa—

—Sí, claro—

—Margo—Eliot la miró mientras ella seguía separando especias—Me parece una enorme falta de respeto que te esté pidiendo algo de atención para charlar y tú solo me ignoras—

—¿Qué quieres que haga? Estoy ocupada—

Eliot la miró con duda, segundos después ella regresó la mirada a su lateral.

—Ahora entiendo—

— ¿Qué, qué entiendes Eliot?—

—Entiendo que me estés mandando a la esquina básicamente, para continuar admirando la “belleza y encanto”de Santiago—

Margo se sintió levemente acorralada

—Si mi mirada no se despega de su ser, es porque busco aprender sus técnicas de cocina ya que para eso estoy aquí—

—¿Entonces lo estás viendo... Para aprender a cocinar como él?—

—Exactamente—

—No quiero pensar que me estés mintiendo pero él no está cocinando, está limpiando su espacio—Suspiró—Si no querías hablarme sólo tenías que decirlo y punto final—

Eliot sacudió las manos para desprender las sobras de comida y se dirigió a los refrigeradores

—Lirio, a mi puesto—

Santiago llamó a su ayudante más dedicada. Violeta era considerada la más apasionada sin embargo se encontraba ocupada en sus propios asuntos.

—Enseguida, Cheff—

Lirio limpió sus manos sobre una servilleta de tela negra. El sentimiento que Margo sintió no podría describirse. Era entendible que escogiera a Lirio ya fuera por experiencia o por tiempo.

Margo regresó la mirada a su espacio, lleno de frascos de especias.

—Margo, deberías dejar de hacerlo—

Iván le mencionó en un tono para que sólo ella lo pudiese escuchar.

—¿De qué hablas?—

Él dejó en un pequeño espacio una caja con más frascos, después de eso solo negó silenciosamente y regresó a su debido trabajo.

—Señorita, pedido especial—

El mesero irrumpió su espacio para dejar la nota sobre la fría base. Margo tomó el pedido pero al leerlo cayó en la confusión. No sabía exactamente como prepararlo, quizá era el más peculiar o caro del menú y por tal razón debería ser el menos indicado para ser preparado bajo su cuidado.

Se dirigió al área de lavado y tras aplicar las debidas medidas de higiene decidió buscar lo necesario, Procuró ser rápida pero eficiente.

—¿Estás ocupada?—Se acercó

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