Mi piel

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Que extraño se comporta el cielo, hace que mi cuerpo se sienta cansado, mis huesos empiezan a tomar forma a medida que logro pasar mis desiertos, mis ojos dejan de ver borroso por las madrugadas, empiezo a ver las barreras que creí que estaban solamente en mi cabeza.

La lluvia envejece mi piel, el aire de los pulmones se me va por los ataques emocionales, la memoria no se borra, el sueño no llega nunca. El insomnio me está dejando cicatrices en el alma, mis manos me duelen cuando intento agarrarme de las paredes del laberinto. Me quedan pocas lágrimas para los dolores que puedo llegar a sentir en el cuerpo, intento ser fuerte.

Me mojo la cara para sacarme la frialdad de mis ojos, me limpio los pies para sanar mis pasos en esta tierra, mientras me saco el polvo que hay en mi ropa, seco mis lágrimas que se han convertido en el frio de mis inviernos.

En mi interior escucho los gritos de los dioses queriéndome advertir algo pero no presto atención porque hay cosas que no entiendo porque pasan, me termino convirtiendo en un vagabundo de los tiempos donde la sabiduría era más importante cuando en realidad necesito encontrar un lugar para descansar un tiempo largo, eh caminado mucho por sitios más oscuros de los desiertos donde me ha llevado la vida a través de acertijos.

Un Año Sin Rosas Ni DiosesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora