Extrañando algo

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Como pasa el tiempo.
Yo acá extrañando algo que no sé qué es pero me gustaría saber qué me emociona tanto en cada madrugada cuando el sol sale y el frío es más fuerte que cualquier otro momento del día.

Hay domingos en el cuál siento algo raro que me da mucha melancolía, que me hace extrañar gente que no veo más, personas que tal vez aún veo pero las extraño, me asusta porque a veces no soy tan sensible para llegar a ese punto. Levantarme a las diez de la mañana y estar sintiendo un nudo en la garganta que si digo una palabra lloro.

Me supera el hecho de caer a tierra dándome cuenta que hay amigos que no son amigos, hay amores que ya no son amores, que cada pedazo del rompecabezas se pierde por una mala desconcentración mía, por mirar a otro lado, por cerrar los ojos un segundo, un parpadeo que cambia todo, así es el tiempo. De un minuto al otro me la pasó borrando cuentos que me contaba la gente que eran compañeros de mi vida, simplemente para olvidarme de que estaba apreciando a alguien.

Extrañar es algo fuerte para mí.

Saben lo que es sentir algo tan estresante dentro uno mismo que no sabes de dónde salió ni porque llegó a tu corazón haciéndote incomodar de una forma que te hace vulnerable a cualquier choque emocional, te va dando una vuelta de cabeza que se fue la alegría caminando despacito. Ese mismo dolor que te llega de la nada misma en el que quieres sacarte ese dolor, eso que te atormenta sin dejarte en paz, como si alguien te estuviera pidiendo ayuda, alguien está pensando en vos y la está pasando mal diría yo cada vez que aparece esa amargura que te quita una sonrisa alérgica.

Aún se puede controlar esas emociones que llegan para verte recordar situaciones muy difíciles o a lo mejor días afortunados, jamás sabemos que podrá pasar con ese tiempo. Esa mini depresión que te quiere hacer llorar y que vos termines quebrantado por escuchar un corazón que no era el tuyo, no era esa emoción que siempre quisiste sentir, era otra cosa, era otro ambiente.

Es esa angustia que aparece muchas noches haciéndome recordar lo jodido que fui, el poco interés que le podemos dar a la vida por algo que te sorprende cambiando tus pensamientos mientras te hace más vulnerable cada día que le das una pizca de atención a ese algo que no sabes que te pasa pero que te quita lo que quieres vivir el día a día.

Un Año Sin Rosas Ni DiosesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora