Miro a la gente cómo va y viene en un día de lluvia, donde todos pueden estar en sus casas pensando o disfrutando de su espacio pero deciden caminar debajo de la lluvia, caminando con un rumbo sin fin.
La hora pasa haciéndose de noche, aún quedas miradas vacías observando a los demás con una mirada muy fija por esas personas que lloran o gritan por dentro debajo de la lluvia.Justamente termino siendo una de esas personas en este mismo momento, llorando por dentro recordando miles de errores que jamás quise cometer, esos desastres emocionales que están perdidos en mi cuerpo dando vueltas buscando su lugar como yo en esta sociedad, entre tantos líos mentales con música que alimenta mi ego y destroza mis llantos convirtiéndolas en hielo, haciéndome frío para decir -Te amo- con ternura como algunos pueden hacerlo.
Que distinto sería yo si alguien más quisiera abrazarme en un día de lluvia y darme un beso en la frente como si eso sanará mi dolor, solo es eso lo que deseo, ser normal para alguien más, solo eso, no pido mucho. Quiero que me miren sin darme un prejuicio de lo que puedo o no llegar hacer en una persona, porque es como si nada fuera real en sus palabras, cuando me dicen algo que para ellos me hará levantarme y salir animado es lo que provoca que me quedé en mi cama por hora sin dar una respuesta coherente de lo que me está pasando en estos días, dicen palabras que no ayudan, me miran de forma especial, hacen que sienta un escalofrío durante unos segundos que no puedo expresar con mis ojos.
Mientras pienso si esta gente que camina debajo de la lluvia podría estar en su casa recuerdo que yo jamás estuve en mi casa ni cuando estaba perdido porque ya no sabía qué hacer con los problemas que tenía y a veces tengo ganas de quemar las miles de cartas que hice de amor a las personas que me rodean porque no tienen noción de lo que vivo muy adentro mío, porque solo yo viví cosas que otros no podrán entender jamás ni por más que se las cuente con miles de emociones juntas, todos vivimos cosas diferentes pero también necesitamos del mismo abrazo que recibíamos cuando éramos chicos, ese mismo es el que necesito ahora, eso que no juzga ni mata a nadie por su pasado.
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Un Año Sin Rosas Ni Dioses
PuisiSeguramente se te apagó el cigarro, se en frío el café, el vino ya no huele a uvas, el te es de jengibre y tús lágrimas se secaron por el frío que recorre en tu cuerpo.