Capítulo 12

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-Damian – musitó.

-Raven...- sin preguntarle el la abrazo con fuerza como perdón.

- Suéltame Damian- se zafó de su agarre dándole la espalda.

-No es lo que piensas, ella me...

-No me interesa, no somos nada, no me tienes que dar explicaciones- dijo con un poco de molestia.

-Raven yo tengo que decirte...

Raven....

- ¿Por qué haces esto Damian? – interrumpió, volteando a verlo con lágrimas en los ojos. Solo me lastimas, primero te comportas raro conmigo, me dices un elogio, me invitas a bailar, luego casi nos besamos, ¿para qué?, para que al final te besaras con otra. ¿acaso crees que soy tu juguete? - dijo dolida mirando a Damian a los ojos quien estaba sorprendido por sus palabras. Raven estaba dispuesta a irse, pero fue detenida por Damian. – Para mí nunca serás un juguete Raven. Para mi eres lo más valioso que he conocido en mi vida- dijo con sinceridad fijando la vista en su amada, quien se había quedado sin palabras, pero pronto reaccionaria antes de caer en esos labios peligrosos que se le acercaban.

-Eso díselo a tu novia Donna mientras la besas. - nuevamente quito la mano de Damian, ya no podía ocultar su enojo, no podía sacarse de la cabeza el besándose con Donna.

-Pues no serias la única enojada Raven. – dijo con enojo en su voz.

- ¿De qué hablas? – ahora ella era la confundida. – No te veías nada molesta cuando Kent te tomaba para bailar – mencionó secamente. Raven para no caer en tentación decidió seguir el juego, ya no sabía que pensar, solo actuaba impulsivamente.

-Pues sí, disfrute mucho ese baile, aparte él tiene unos bonitos ojos. – dijo sin pensar en la gravedad de las consecuencias que había causado en el chico.

- ¿De verdad? - dijo un poco dolido. La zafiro solo asintió con la cabeza, esperando a que Damian se fuera totalmente enojado, el seguía parado y en un movimiento rápido, el la agarro de la cintura y subió una de sus manos a su mentón para que no lo dejara ver.

- ¿Más que los míos Raven? – pregunto. Raven se inmuto, evitaba mirarlo, pero él no la dejaba.

-Los tuyos son los más hermosos que he visto en toda mi existencia Raven – recalcó.

Los que nunca me cansaría de ver.

Los que deseo ver cada mañana.

Los que me hacen sentir vivo.

Los que....

-Por favor...- suplicó Raven, no podía soportar más sus palabras, solo faltaba poco para que ella cayera en sus brazos.

- Te amo Raven. – vio sus ojos, solo mostraban sinceridad, una mirada rendida ante ella, sintió como la miraba esperando una respuesta y le dijera lo mismo. Sabía lo difícil que era para Damian decírselo, no era esa clase de personas que mostraban sus sentimientos, mucho menos en palabras, pero ahora lo estaba haciendo, tan tranquilo, tan sincero, algo que solamente ella conocía. Pero sintió de nuevo esa lejanía, él se estaba apartando de ella con la mirada agachado, parecía derrotado.

Su presencia ahora se estaba alejando. – Damian...- musitó.

- ¿Qu...- las palabras no faltaron pues ella ya había estrellado sus labios con los suyos, beso que fue contestado al instante por el pelinegro. Fue un beso tierno, ambos jugaban con sus bocas suavemente, disfrutando cada parte del beso, acomodo sus brazos en su cuello, él la tomo por la cintura haciendo que el beso se hiciera más pasional, parecían no cansarse, pronto sus respiraciones ya no podrían más, y se separarían sin despegarse del otro quedando frente a frente, el roso con su mano su mejilla mientras ella ahora jugaba con su cabello mojado.

Antes de que Raven pudiera decir algo él la beso de nuevo con más efusividad, ella correspondió de la misma manera, cuentas veces desearon tener un beso así, definitivamente esa noche era especial para ambos.

-Creo es mejor que nos metamos- dijo entre besos Raven. Rápidamente sintió como dos brazos la alzaban, ella se sonrojo y pego su cabeza en su pecho, mientras Damian la llevaba hacia la torre.

Ella atrapo sus labios en un corto beso mientras la bajaba sin dejar de abrazarla.

- ¿Somos novios? - dijo algo apenada.

-Ah, supongo, ¿no? - contesto algo apenado, Raven sonrió tiernamente, pero notó como Damian miraba a otro lado sonrojado.

- ¿Qué pasa?

-Te importaría irte a cambiar, no puedo verte de esa manera- dijo totalmente nervioso con un ligero sonrojo. La demonesa no entendió al principio, pero después se dio un vistazo así misma mientras se le caía la cara de vergüenza, sus pechos resaltaban de una manera descarada por lo mojado del vestido al igual que todo su cuerpo, su maquillaje estaba hecho un desastre y el labial todo embarrado en su boca por los apasionados besos que se había dado, volteo a ver a Damian quien al parecer no se percataba que también estaba manchado de labial, se rio un poco.

-Me iré a cambiar, tú también deberías hacerlo.

-Sí, sí. ¿Nos vemos aquí de nuevo?

- ¿No tienes que regresar a la fiesta? - preguntó.

-Y perderme esto – dijo seductoramente, Raven arqueo una ceja.

-Me refería a ver una película contigo- trago saliva. – Oh, sí claro, nos vemos aquí- camino rápido a su habitación.

La noche transcurriría totalmente hermosa para ambos, se besaban cada que podían, cada que lo deseaban, dejando a un lado la película aburrida que Damian al azar había escogido, ella caería dormida en sus brazos y la llevaría a su recamara, ahora sería algo nuevo para ambos, como primerizos en el amor.

Como NOVIOS.

ERES MÍA. (DAMIRAE)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora