Más tarde en Mayo 2017
El problema de compartir dormitorio con otras seis personas era... exactamente ese. Cuando se hartaban del otro no existía un punto medio, simplemente todo se volvía violento, como en ese momento. La tensión en el ambiente se podía palpar, y Taehyung sentía que si se movía demasiado rápido podría romper la pequeña burbuja que los rodeaba como si de una banda de plástico se tratara, y todo se volvería un caos de extremidades humanas desmembradas.
Incluso las cosas entre Hoseok y él se sentían tensas. Aunque podría estarse proyectando, o sólo imaginándoselo. Pero Hoseok había estado, ciertamente, más pensativo de lo usual. «Quizás está cansado» pensó, medio dormido al lado de Hoseok, cuya respiración era lo suficientemente superficial como para determinar que seguía despierto. Jimin, por otro lado, estaba respirando lento y profundo al otro extremo de la habitación.
Fuera de la habitación, Taehyung escuchó cómo Seokjin le gritaba a Namjoon. Era extraño. Se sentía como si no estuviese viviendo aquello, como si fuera algo incorpóreo. Como si nuevamente fuese un niño y estuviese escondido bajo las sábanas de su cama, en su pequeña habitación en Daegu.
―¿Hyung? ―susurró.
―¿Qué sucede? ―preguntó Hoseok, sonando como el mismo de siempre, y Taehyung casi pudo llorar del alivio. Actualmente no tenía nada qué decir. Sólo quería estar seguro de que Hoseok también estaba despierto en solidaridad.
―Nada ―murmuró luego de unos segundos, acomodándose más cerca de su cuerpo y colocando una de sus piernas sobre su muslo―. Yo... olvídalo.
Hoseok palmeó su espalda. ―Duerme, Tae ―dijo con afecto.
Taehyung cerró los ojos de forma obediente. En su interior, se preguntó por qué estarían peleando Namjoon y Seokjin. ¿Acaso sería por el grupo? ¿O por Big Hit? O... ¿por su relación? ¿Estaban rompiendo? El sólo pensamiento lo hizo temblar de horror. No podía imaginar el tipo de situación en el que se verían si eso llegaba a ocurrir.
Namjoon, fuera de la habitación, dijo algo en un tono bajo, mesurado y cortante. Seokjin le contestó de forma ruda. Hubo una larga pausa, y luego el sonido de una puerta cerrándose.
Hoseok respiró de forma controlada a su lado, y Taehyung parpadeó, con los ojos totalmente abiertos y fijos en el pecho de Hoseok, admirando las sombras que se marcaban sobre su franela.
―No te preocupes ―murmuró Hoseok, cubriendo su mano con la suya y descansando uno de sus dedos contra su pulgar. Era confortante―. Ellos probablemente están discutiendo acerca de qué tipo de Kimchi es mejor para la cena de mañana.
Era una obvia mentira, pero aún así rió. Ese tipo de historias, tontas y sin sentido, le agradaban.
―¿Qué haremos si rompen? ―preguntó sin embargo, con algo de miedo.
La caricia sobre sus dedos detuvo el flujo de sus pesimistas pensamientos, mientras Hoseok gruñía. Sus manos descansaban sobre el estómago de Hoseok, y Taehyung pudo sentir cómo exhalaba e inhalaba rítmicamente. ―No lo harán.
―Pero ―replicó, nuevamente preocupado― ¿qué pasa si lo hacen?
―Confío en ellos ―aseguró―. Aunque estoy seguro de que pensaron en eso; en planes por si su relación no terminaba bien. Y, como sea, dudo que terminen. Namjoon y Seokjin hyung no podrían al grupo en juego si sus sentimientos fueran así de frívolos.
―Oh ―asintió, frunciendo el ceño. Era en momentos así cuando deseaba que la sociedad coreana fuera más abierta ―. Hyung ―llamó, inseguro―, ¿alguna vez has pensado en decirle al mundo que eres gay?
