Mayo 2017
―Escucha, Tae ―dijo Jimin, su voz escuchándose por sobre el sonido del Samgyeopsal friéndose. Ambos estaban comiendo un bocadillo nocturno en su local favorito, uno que quedaba en la esquina de donde vivían, y lo suficientemente escondido como para que las fans pasaran por allí y no los vieran. Y no es como si no les gustara ser vistos por ellas ―casi todas eran dulces―, pero algunas podían llegar a ponerse realmente intensas―, necesito hablar contigo acerca de algo importante.
―¿Mn? ―murmuró Taehyung, llevándose otro bocado de carne a la boca.
―Estoy feliz de que tú y Hobi hyung se hayan arreglado ―Empezó, y sonaba como el preámbulo a una charla de la que Jimin no estaba contento. Enderezándose sobre su asiento, Taehyung dejó de comer―, pero... ¿podrías ser un poco más cuidadoso? ―Jimin casi nunca era tan delicado al hablar. Sonaba extraño.
―¿Cuidadoso por qué? ―preguntó. Hoseok y él estaban bien. Más que bien, estaban increíblemente genial. Taehyung nunca antes había dormido tan bien, aunque tampoco nunca antes se había despertado tan frecuentemente luego de un sueño húmedo. A veces, Taehyung podía capturar a Hoseok observándolo con afecto a través del espejo del baño mientras se cepillaban los dientes, y se sentía especial. Ambos habían vuelto a la normalidad; Hoseok guiándolo a través de las prácticas y colocando cuidadosas manos sobre él, o abrazándolo casualmente cuando creían que nadie los miraba. En teoría, se habían vuelto más cariñosos, y era algo de lo que Taehyung no se quejaba. Ambos eran el tipo de personas que necesitaban afecto físico, por lo que siempre trataba de devolver la misma cantidad de atención que recibía. Algunas veces, sostenía la mano de Hoseok juguetonamente cuando caminaban juntos y no habían cámaras cerca, y otras, lo abrazaba por detrás cuando lucía particularmente preocupado o estresado. Por las mañanas, Taehyung despertaba abrazado a Hoseok como si su vida dependiera totalmente de ello, y, sin ningún remordimiento, casi siempre fingía estar dormido para continuar haciéndolo.
―¿De verdad te gusta Hobi hyung?
Taehyung parpadeó. ―Por supuesto.
Jimin lució frustrado y miró por encima de sus hombros, inclinándose sobre la mesa antes de susurrar: ―¿De verdad te gusta Hobi hyung?
Su cara se calentó, finalmente entendiendo a qué se refería Jimin. Mirando hacia abajo, donde reposaba su plato a medio comer, agregó en un balbuceo: ―Sabes que sí.
Jimin le lanzó una mirada exasperada. ―¿Entonces por qué no estás haciendo nada al respecto?
―¿Qué?
―Ya sabes, como, bueno, salir juntos ―explicó tan fácilmente y sin esfuerzo que Taehyung quedó perplejo.
Existían miles de millones de razones del por qué Hoseok y él no podían tener algo, siendo la primera de ellas la más importante: ―No le gusto ―dijo, aunque nunca había pensado en ello. Hoseok gustando por él siempre le había parecido algo completamente imposible.
Aún así, la forma en la que Jimin lo miró lo hizo sentir como una mariquita, demasiado pequeño y bueno para nada, excepto ser bonito.
―Duerme contigo ―comenzó Jimin, usando sus dedos para contar―. Te presta muchísima más atención a ti que a cualquiera de nosotros durante las prácticas. Te abraza más de lo que me abraza a mí. Te compra hamburguesas con extra queso y siempre te ofrece agua. Te escribe cartas, te manda todas las fotos que se hace con el teléfono, y no tienes idea de todos los lamentos que tuve que aguantarme cuando nos movimos al nuevo dormitorio y Hobi hyung no pudo dormir porque no estaba durmiendo contigo ―Oh. Taehyung no sabía eso―. ¿De verdad crees que no le gustas?
