Cuando la tarde llegó Jungkook se encontraba en la sala esperando a su próximo cliente y cuando la puerta fue tocada Jungkook dió media vuelta dejando de lado lo que estaba haciendo para observar a su cliente quedándose helado rápidamente ante la persona que se encontraba frente a él.
Mierda, debería empezar a revisar su agenda en sus tiempos libres para conocer los nombres de sus clientes y no llevarse esas sorpresas.
Para su fortuna o quizá, desgracia, la persona frente a él solo tomó asiento donde le correspondia y Jungkook hizo lo mismo tomando su agenda en sus manos. Buscó el nombre del alfa frente a él y cuando encontró el boceto de lo que este quería suspiró.
—¿Qué te trajo a Los Ángeles?— preguntó de repente y Jungkook le pidió que se acostara dando la espalda para acto seguido pegar el boceto en el centro.
—Creo que alguien más podría darte esa respuesta— le dijo encendiendo la máquina y organizando las agujas para después, enfocarse en los colores y organizarlos.
—Sin embargo, quiero oírlo de ti— le escuchó decir y Jungkook largó un suspiro empezando a hacer el tatuaje.
¿Por qué eligió uno tan jodidamente grande? ¿Acaso quería volverlo loco?
—Vine por él— respondió y no escuchó nada de parte de Namjoon por unos largos minutos y aquello lo agradeció pero, una vez este volvió a hablar quiso encajarle una de las agujas en la caja torácica.
—¿Por qué?— le preguntó nuevamente y Jungkook largó un suspiro calmandose.
—Porque lo amo y me veo incapaz de vivir sin él a mi lado— dijo mientras borraba la tinta corrida—. Tú deberías entenderme— agregó.
Después de aquella respuesta nuevamente pasaron los minutos sin que Namjoon hablara y aquello estaba bien para él porque así, le daba toda su atención al tatuaje y no se distraía.
Aunque, él sabía que debía ser sincero consigo mismo y es que, realmente no quiere hablar con Namjoon porque le incómoda muchísimo. Siente que la cagó en grande con él y que además mandó todo a la mierda una vez destrozó la confianza que Namjoon le regaló.
Le daba un grado de vergüenza mirarlo a la cara pero, él amaba a Taehyung y Namjoon no le impediría verlo.
—Sabes... Yo ya sabía de todo esto— empezó a hablar Namjoon totalmente tranquilo—. Sin embargo, creí que tú nunca vendrías— confesó y Jungkook lo entendió. Por supuesto que lo hizo, después de todo, fue Namjoon quien descubrió los chats que él tenía con otra chica.
—Yo nunca le mentí a Taehyung con respecto a mis sentimientos— murmuró sintiendo como su lobo dentro de él empezaba a llorar bajandole los ánimos.
—¿Cómo piensas encontrarlo?— le preguntó y Jungkook sonrió. Realmente, no había hecho mucho para encontrar a Taehyung y eso se debe a qué no sabe por dónde buscar pero, ahora está Namjoon allí.
—La otra noche, en el restaurante de al frente hubo una fiesta ¿Se te hace familiar?— le preguntó y Namjoon soltó una encantadora risa que le hizo sentir cómodo.
—Mi cumpleaños— respondió y Jungkook se mordió el labio, entonces si eran ellos. No debió irse, mierda.
—Yo lo pensé y me quedé observando pero, no los ví y me rendí— siguió hablando el azabache sin quitar los ojos del bonito tatuaje.
Eran varias flores de cerezo rodeadas por lindas ramas y hojas.
—Debiste quedarte más tiempo— le dijo y Jungkook asintió sintiendose terriblemente idiota, si se hubiera quedado esa noche podría haber visto a Taehyung.
—Entonces... ¿Taehyung dejó la fotografía?— le preguntó a Namjoon y este negó dejando un poco confundido a Jungkook.
—Cuando él empezó a trabajar como fotógrafo en la empresa todo iba muy bien pero, un día faltó uno de los modelos y alguien creyó que sería buena idea que él fuera el modelo— le empezó a contar al azabache que escuchaba atentamente—. Entonces, él lo hizo y aparentemente le gustó— finalizó.
Jungkook sonrió imaginándose a Taehyung modelar frente a una gran cantidad de personas hechizando a la multitud con su increíble belleza porque si, Taehyung tenía la belleza de mil angeles y estaba seguro de que ahora no era el único que estaba detrás de tan hermoso ser pero, él se esforzaría para tenerlo como su acompañante de vida.
Jungkook observó a Namjoon notando que este se encontraba observándolo, soltó un suspiro y volvió a su trabajo queriendo terminar lo más pronto posible el tatuaje.
—Jungkook— escuchó como este lo llamaba y le dió una corta mirada para después regresar sus ojos al tatuaje—. ¿Desde cuándo tatúas?— preguntó y Jungkook sonrió.
—Cuando ustedes se marcharon deje mi empleo como maestro y me dediqué a estudiar para aprender a tatuar— le dijo y Namjoon asintió sintiéndose un poco incómodo de repente ya que, empezaba a sentir que debía hacer algo por esos dos pero, no sabía si eso sería correcto.
—Eres increíble— halagó Namjoon y Jungkook se encogió de hombros. A él le gustaba aprender muchas cosas y ser flexible, por lo que él era bueno en muchas cosas y siempre encontraba cosas que hacer para no aburrirse pero, actualmente eso ha cambiado—. ¿Me darías tu número?— le preguntó Namjoon y Jungkook dejó la máquina de lado para mirar impresionado al moreno, quien solo le sonrió mostrándole aquellos lindos hoyuelos.
Bien, Namjoon se había decidido, no quería seguir viendo a su hermanito sufrir por lo que, haría que Jungkook encuentre a Taehyung para que así, ambos estén juntos nuevamente.
No es como que lo hiciera por Jungkook, lo hacía solo por la felicidad de su hermano.
—¿Estás seguro?— le preguntó y Namjoon asintió a lo que Jungkook le regaló una enorme sonrisa, una de esas que no había mostrado después de mucho.
El alfa sintió sus ojos picar por lo que, parpadeó repetidas veces hasta que no sintió lágrimas acomuladas en sus ojos y volvió a su trabajo.
—¿Ibas a llorar?— preguntó Namjoon impresionado y Jungkook solo lo ignoró siguiendo con su trabajo mientras luchaba por no soltar los mocos que querían salirse de su nariz.
