(NA: os recomiendo que escuchéis "Pa' llamar tu atención" de C. Tangana mientras leéis. Es la canción que yo he tenido en bucle para escribirlo y le pega).
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Tras su encuentro con Anajú por la mañana Hugo estaba algo desconcertado aunque también estaba satisfecho. Su plan estaba surgiendo efecto y eso le hacía sentirse victorioso. Desde la primera noche en la que estuvo de la ciudad y la vió se había propuesto estar presente, costase lo que costase, en la vida de la morena. Si, en un primer momento quería hablar con ella y que fuese su guía turística, cuando la vio aquella noche riéndose con un chico que no era él, decidió cambiar de opinión. No quiso llamarla, ni ponerse en contacto de ninguna de las maneras convencionales. Pero se propuso ser su mayor tormento. Estaba claro que había ido a Barcelona por trabajo y se pasaba muchas horas en el estudio pero cuando acababa de trabajar se dedicaba a hacerse ver. Quería que se hablara de él: en las redes, en las revistas, en la televisión... Así se aseguraba que ella lo veía. Era su manera de llamar la atención de Ana Julieta. Y después del comentario de ella, parecía que estaba surgiendo efecto.
"No me hacía falta preguntártelo. Las revistas y las redes ya me informan de ello."
Las palabras de Anajú volvieron a resonar en su mente y sonrió. Le gustaba jugar a ese juego aunque no les llevara a ninguna parte. Le gustaba sacarla de quicio, le gustaba provocar cosas en ella después de tantos años. El chico era plenamente que ella estaba enfadada y podía intuir el motivo. Pero quería seguir con aquello, quería llegar al límite de la situación. Aunque también sabía perfectamente que estaba jugando con fuego.
Aquella noche Hugo y Samantha vieron la gala de Operación Triunfo juntos en el sofá de su piso de Barcelona. A la rubia no le hacía especial ilusión pero él insistió: estaba demasiado enganchado a la edición como para perderse algo. Y así pasaron la noche: entre risas, indirectas y cervezas. Porque Hugo y Samantha eran hermanos, de esos que se escogen, de los que te duran para toda la vida.
*Hugo se levantó eléctrico aquel jueves de finales de enero. El sol brillaba Tenía ganas de empezar con aquel día que, sin duda alguna, prometía. Tuvo que sacar a su amiga arrastras de la cama aunque no era especialmente tarde.
- Joder Samantha, qué son las diez - la apresuró Hugo. - Venga, que llegaremos tarde. Tenemos que estar allí a las once.
- Maldita la hora en que te dije que te acompañaría... - se quejó Sam mientras se quitaba el pijama para vestirse.
- No vengas si no quieres - el rubio se encogió de hombros. - Pero si no vienes no sabrás lo que se siente al subirse en un Ferrari.
- Sabes con qué chantajearme, cabrón - rió su amiga.
La misma noche que llegó a Barcelona, esa misma noche en que vió de lejos a Ana Julieta, entró por internet y se puso a buscar cosas que pudiera hacer aquellos días. Cosas que no haría con ella. En menos de cinco minutos estaba reservando una experiencia para conducir un Ferrari Italia 458: tanto por las calles de Barcelona como en el circuito de Fórmula 1 de Montmeló. Siempre había querido conducir un Ferrari y sabía que era mejor manera de llamar la atención. Cuando Sam le llamó aquella noche para informarle de que estaba en Barcelona y que si quería que compartieran piso él accedió pero con la única condición de que Samantha tenía que acompañarlo a aquella experiencia.
- ¡Venga vamos! - gritaba Hugo mientras bajaba las escaleras del bloque de pisos de dos en dos. Realmente estaba eufórico por la idea de conducir un coche que podía ponerse a 325 kilómetros por hora.
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La Directora
RandomAño 2030. Han pasado diez años desde que la edición más icónica y surrealista del talent show acabara. Y la vida después de eso continua, aunque no lo parezca. Pero a veces el tiempo te sorprende y te vuelve a poner en el mismo lugar, cómo si quier...