Anajú [16:45] Tengo que hablar contigo, ¿te va bien que te llame?
Hugo sonrió complacido al ver la notificación en su teléfono. Anajú quería hablar con él y eso quería decir que su plan estaba dando sus frutos. No quería hacerse esperar y le respondió al segundo:
Hugo [16:46] Claro, illa. Llámame cuando quieras.
Dejó el teléfono en la mesa y esperó a la llamada de la chica de la peca. Mientras cavilaba en su cabeza qué podía ser aquello que tenía que contarle. Pero por más que pensaba... no había manera de saber qué era. Ana Julieta era una caja de sorpresas. Y estaba seguro que aquella llamada no iba a ser menos. Se lió un cigarro y lo encendió con parsimonia. Observaba el cielo despejado de aquel día de enero y escuchaba, desde su balcón, los pájaros cantar. Cuando llevaba dos caladas, el tono de llamada de su teléfono rompió la calma. Miró la pantalla y sonrió a la vez que exhalaba el humo.
- Hola Anajus - contestó él nada más descolgar.
- Hola Huguito - respondió ella.
- ¿Huguito? ¿Ya no me vas a llamar hermanito? - el chico hizo un puchero que ella no pudo ver. - Ya me había acostumbrado a ese apelativo... - y rió con sorna porque ambos sabían que si eran algo desde luego no eran hermanos. Por mucho que intentaran que así fuera.
- Yo te llamo como tu quieras, eh... hermanito - rió ella.
- Genial, señorita. - Hugo dio otra calada a su cigarro. - ¿Qué era eso que tenías que contarme?
- Verás... - empezó a decir ella. - ¿Tienes planes mañana por la mañana?
- ¿Me estás proponiendo una cita, Ana Julieta? - la voz del rubio estaba impregnada de incredulidad y sensualidad.
- Algo así. - rió otra vez. - Tú y La Academia. Y doce concursantes.
- ¿Una cita con público y cámaras? - preguntó él siguiendo el juego a la vez que expulsaba el humo por los orificios de su nariz.
- Aún no me has dicho que sí. - el silencio se instauró entre ambos.
- Nunca te diría que no - replicó él tras unos segundos. - Allí estaré.
- Tráete la guitarra, la vas a necesitar. - anunció Anajú. - Aunque aquí tenemos... ya lo sabes...
- La traeré, no te preocupes - Hugo apagó el cigarro en el cenicero y sonrió.
- Empiezo a preparar cosas, eh - advirtió ella. - Te pongo en el horario como profe de composición de mañana. No me dejes tirada, hermanito.
- Nunca, señorita - concluyó él. - Nos vemos mañana.
*
El rubio hizo las llamadas pertinentes para cancelar la sesión que tenía en el estudio y así poder asistir a La Academia a dar la clase de composición. Estaba muy nervioso, la verdad sea dicha. Sí que había vuelto a La Academia de visita alguna que otra vez, pero ahora todo era diferente. Iba a dar una clase de algo que no tenía ni idea de cómo explicar. Y, a aquello, se le sumaba que después de diez años iba a volver a estar en el mismo edificio con Ana Julieta, como cuando concursaron juntos.
Caminaba con paso decidido hacia aquel edificio: con el casco de la moto colgado del brazo y la guitarra en su espalda. Los latidos de su corazón le resonaban en los oídos y no era capaz de escuchar nada más. Los nervios se le agolpaban en el estómago y el cordobés juraría que, si no se le pasaban rápido, acabaría vomitando el desayuno. Respiró profundamente una vez delante de la puerta y exhaló todo el aire. parecía que había empezado a abrir la puerta la volvió a cerrar. Se pasó la mano por el pelo y decidió encender un cigarro para calmar los nervios. Cinco minutos más tarde, volvió a enfrentarse a la puerta y entró en el edificio. Nada más entrar, se encontró de cara con Flavio e Iván que iban de salida.
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La Directora
RandomAño 2030. Han pasado diez años desde que la edición más icónica y surrealista del talent show acabara. Y la vida después de eso continua, aunque no lo parezca. Pero a veces el tiempo te sorprende y te vuelve a poner en el mismo lugar, cómo si quier...