Después de reunirse con JungKook, SeokJin llegó malhumorado a su casa. YeRim estuvo tratando de subirle el ánimo y generar un buen ambiente, pero no dio resultado alguno. Tras una ducha refrescante que solo sirvió para intensificar sus preguntas internas, se puso su cómodo pijama y se acostó en su costosa cama.
Debía dormir temprano: al día siguiente tenía que levantarse a las seis para trabajar en la clínica. Esta vez no había excusas. Las escapadas con JungKook (esas que lo hacían olvidar la rutina) se habían acabado... o al menos eso quería creer. Tenía que volver a hacerse cargo de sus responsabilidades como director de la clínica, aunque nada le motivaba menos.
Cuando llegó a la clínica, su expresión no escondía su desgano. Odiaba ese lugar: tan frío, brillante, impersonal. Tan parecido a su propia casa. Habló con algunos médicos, cuyas miradas lo juzgaban sin sutileza por las veces que se había ausentado. SeokJin apenas podía tolerarlo, y si no fuera por el hecho de que no quería discutir, los habría mandado todos a la mierda, amenazándolos con despedirlos si no quitaban la cara de culo que traían.
A media mañana, una enfermera derramó café sobre su bata. SeokJin respiró hondo, contó hasta diez y respondió con un:
—No te preocupes, yo me encargo.
Mientras que por dentro lo único que quería era gritarle de todo.
Una hora después, tuvo que enfrentar una situación peor: una familia furiosa, que amenazaba con denunciar a la clinica por negligencia tras la muerte de un paciente. Él y otros médicos intentaron explicar que el procedimiento era riesgoso y que habían sido claros desde el principio. Aun así, al terminar la conversación, SeokJin se llevó más de veinte insultos.
Al rato después fue a almorzar en la cafetería de la clínica. Quizá no era la mejor comida, pero era lo más cercano. Se sintió feliz cuando alcanzó a comprar su postre favorito, ya que era el último que quedaba. Lamentablemente se tropezó y toda la comida se desparramó por el piso. Pudo volver a comprar lo demás, pero el postre no.
Lo que siguió fue aún más insufrible: papeles administrativos, asuntos internos de la clínica, y una nueva junta con los mismos doctores de la mañana, que no se molestaron en cambiar el gesto. SeokJin tuvo que tomar decisiones bajo presión, sin ganas ni energía.
Cuando por fin terminó su turno, sintió un pequeño alivio que se esfumó de inmediato: tenía que volver a su casa. Manejó hasta llegar y se preparó mentalmente para poder ver a su esposa y sonreírle, sin soltar un: "Acaba con este sufrimiento llamado vida"
Sin embargo, algo lo sacó de su rutina amarga. Al entrar en su hogar, alcanzó a oír a lo lejos la voz de JiEun. Sonaba llorosa, casi chillando. Se acercó en silencio, cuidando cada paso. Desde el pasillo logró escuchar con claridad.
—JiEun, respira. Relájate. Controla tu llanto —dijo YeRim con su voz serena.
JiEun respiró hondo, intentando contener las lágrimas.
—Ayer discutí con JungKook... Me siento tan estúpida.
—¿Por qué? ¿Te hizo algo?
—¿Recuerdas la canción que toqué en el festival, cuando los invité?
—Sí...
—Nunca fue para mí. Era para su ex. Ese idiota me mintió.
—¿Ex? ¿Qué ex?
—¡No lo sé! No me quiso decir.
—¿Y qué más pasó?
—Me dijo que se sentía mal porque esa canción era muy especial, para él y para la otra chica. Que no podía hacer como si me perteneciera a mí.
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Reflejos del Pasado ㅡ KookJin
FanfictionDespués de tantos años tratando de olvidar cada momento vivido junto a él, SeokJin no esperaba volver a verlo... Mucho menos en su casa, compartiendo amigablemente con su esposa. ✧Contenido +18 ✧Estado: completa. ✧Inicio: 13/03/20 ✧ Kook top! & Ji...
