Mikasa dejo salir un grito ahogado al abrir la puerta del apartamento. No esperaba recibir un peso sobre su cuerpo junto una catarata de lamidas.
—Bobby —siseó con una sonrisa cansina—, recuerda que ya no eres un cachorro.
Y sí, el ya no tan pequeño Bobby estaba sobre ella recibiéndola cálida y mojadamente, no era de sorprender su tamaño, ya habían pasado tres años desde que lo conoció.
Con algo de esfuerzo, lo levantó y acarició, dándole a entender que no le molestaba sus demostraciones de afecto. Posteriormente, se colocó de pie y dejó su bolso sobre la mesa cercana para luego dejarse caer sobre el sofá. Se sentía agotada, muy agotada. La inauguración de la nueva sede estaba cada vez más cerca ocasionando que estuviera mucho más ocupada de lo usual. Esa mañana tuvo que despertarse temprano, aprovechando su día libre, para corroborar los preparativos y el estado de los nuevos uniformes. Estos últimos la tenían emocionada, no eran kimonos del todo tradicionales. Eran más cortos sin dejar de lado la elegancia que los caracterizaba. Agradecía a Historia por recomendarle a Nanaba para el diseño y desarrollo de los mismos.
Para su suerte llegó al apartamento antes de mediodía, así que tendría suficiente tiempo para preparar su almuerzo. Tomó su celular con el propósito de contestar los mensajes que estuvo ignorando todo el día, no porque quisiera, si no porque no tenía otra opción. Habían varios, incluidos Sasha, los organizadores, Pixis y sobre todo de Levi.
Sonrió.
Así como pasaron tres años desde que conoció a Bobby, también pasaron tres años desde que conoció a Levi y justamente dos desde que vivían juntos. Al principio fue un poco incómodo para ella el hecho de vivir con un hombre que no fuera su padre. Sin embargo, Levi siempre fue consciente de esto, por lo tanto le daba su espacio. Agradeció de corazón ese acto. Con el transcurso de los días ambos conocieron nuevas facetas del otro tanto buenas como malas pero se esforzaban para vivir y lidiar con cada una de ellas.
En la actualidad, Levi trabajaba arduamente en la empresa de padre. De hecho, unos días atrás le comentó que su padre le dijo que si seguía esforzándose como lo ha hecho hasta ahora, podría llegar a ser el gerente más pronto de lo esperado. Todo un logro para alguien que recién cumplió veintiocho años. Y ella, estaba a punto de terminar su carrera como de igual forma, tener la responsabilidad de manejar un restaurante sola.
》¿Muy ocupada?《
El siguiente mensaje lo escribió una hora después.
》Supongo que sí《
》Cuídate y come bien, mocosa《
Rodó sus ojos. Aunque ya tuviera veintitrés años, él seguía tratándola como si tuviera diecinueve todavía. Aunque bueno, ella aún seguía llamándolo enano, no tenía mucho derecho a quejarse.
Aquel último mensaje la mantuvo pensativa. Levi últimamente estuvo ofuscado por el trabajo, sobre todo por una reunión importante que tendría en los próximos días. Estaba casi segura que se saltaba una que otra comida cuando ella no estaba y puede que en el trabajo no le tomara importancia al almuerzo, lo conocía, él podía llegar a ser terco en ocasiones.
Así que sin más preámbulo, se encaminó a la cocina para preparar un gran almuerzo para ella y su novio.
~♥︎~
Luego de terminar y asegurarse que los compartimientos de comida de Bobby estuvieran llenos de agua y comida, llamó a un taxi con dirección a la empresa. No contactó a Levi ni mucho menos le dijo que iría hacia su lugar de trabajo, prefería que fuera una sorpresa.
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𝐷𝑜𝑢𝑏𝑙𝑒 𝑙𝑜𝑣𝑒
Fiksi PenggemarLa vida de Mikasa en la ciudad, no es como siempre lo imaginó. Nunca pensó vivir en un apartamento con el tamaño de una caja, como tampoco pensó que después, viviría cerca a un par de gemelos. ● Ship: Rivamika. ● Comedia, Romance. ● Universo Alterno...
