Sábado, 1 de diciembre.
Los últimos días de noviembre debieron dejar un amargo sabor en el aire para que durante el primer día del último mes el cielo se esté desplomando sobre nosotros. La lluvia no cesa, es tan constante como mi falta de productividad, e incluso continúa casi con la misma intensidad que tuvo cuando salí de mi departamento con la esperanza de encontrarme a Sehun en el parque.
Escribir esto desde la comodidad de mi cama mientras veo las gotas golpear contra el vidrio de la ventana más cercana es algo fuera de lo usual, pero me niego a poner en riesgo mi preciado cuaderno, por lo que o lo escribo en estas condiciones o lo mantengo en mi memoria con la posibilidad de que pronto se me esfume y como sé de sobra que esa posibilidad es bastante alta prefiero optar por la primera opción.
Resulta ser que el encuentro con el sr. Lu para pasear a los perros era hoy y como no me gusta fallar a mi palabra ni siquiera una tormenta repentinamente imparable pudo impedir que fuera al parque. Es casi redundante decir que no me concedieron el permiso para llevar a Byul, pero dio igual, yo iría de todos modos. También es absurdo que hubiese pensado en Sehun yendo con semejante clima, porque la lluvia no estaba siendo para nada gentil, y aun así mi obstinación fue mayor. A veces no sé si considerarla como un defecto o una virtud mía, pero siempre está ahí, obligándome a cometer este tipo de acciones tontas.
A final de cuentas salí con un viejo paraguas gris, un sobretodo oscuro y envuelto en una caminata tranquila que tenía como verdadera finalidad despejar mi mente. Así como lo imaginé, el parque estaba prácticamente desierto. Recuerdo como el vaho se escapó de mis labios y como me concentré en el sonido que producía el agua empapando las hojas, la fuerza de las gotas sobre mi paraguas y el chasquido de mis zapatos contra los pequeños charcos.
Luego de unos breves instantes, y luego de sentir el frío retomé el camino a casa. Mi palabra había sido cumplida. Estaba satisfecho. Y la sorpresa no era algo que esperara experimentar este día, pero no pude tener otra reacción al observar como el sr. Lu se acercaba en mi dirección sosteniendo un paraguas con pasos calmados. Había una ligera sonrisa en su rostro, una que lo hacía lucir aún más apuesto. De verdad no supe si estaba alucinando o si esa era la realidad.
Me dijo que su intención sólo era cumplir con la palabra más no esperaba verme allí ni de chiste pues ni siquiera se molestó en llevar a Vivi, en ese momento me pregunté qué otros pensamientos teníamos en común. Sin demasiadas vueltas decidimos tomar un café en algún lugar cercano. Pronto una conversación para nada incómoda nos surgió de la nada, no eran temas importantes pero a quién le importaba, nos estábamos conociendo. Solo sé con certeza que me enfoqué en detallar sus expresiones y en cómo le encanta el café excesivamente dulce.
En esta ocasión sus palabras me abrumaron de sobremanera, no tuvo tapujos para decirme que quería conocerme más a fondo porque le parecía alguien interesante. Hasta la hora no puedo hacerme una idea de lo tonta que debió haber sido mi sonrisa frente a tal confesión, pero con la mirada cómplice que me lanzó imagino que le habrá gustado.
La anotación de hoy me ha quedado extensa a comparación de las demás, supongo que este hombre provoca en mí inspiración para querer expresarme.
Han, 2012.
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The observer || HunHan
FanfictionA Luhan le encanta observar el mundo que le rodea. Le inspira tomar notas sobre lo que ve cotidianamente para luego crear sus nuevas obras. Su objeto principal de observación suelen ser las personas, analizar cómo viven su día a día le ayuda a crear...
