Capítulo 11

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Iba saliendo de la enfermería, Shinsō le había dicho que esperaría por ella hasta que saliera, pero Evelyn había insistido en que no lo hiciera. El muchacho se había retirado luego de estar hablando con la chica durante dos horas más, y la Flores se quedó sola en la enfermería; aparentemente Recovery tuvo que ir a otra sala para atender a los heridos de segundo y tercer grado. En la camilla del fondo estaba Midoriya, pero al verlo dormir pacíficamente se había decidido por no molestarlo. 

Se paró de su lugar, decidiendo que ya había descansado lo suficiente. En su hogar no solía estar tranquila durante momentos prolongados (Si no eran tareas de la escuela que los profesores no revisaban, entonces eran quehaceres que su madre la ponía a hacer aunque su hermano estuviera recostado sin preocupación alguna sobre la limpieza de la casa) así que se dijo a sí misma que debía explorar la escuela un poco más. 

Se puso el calzado de la escuela suavemente, tratando de no usar mucho sus brazos pues aún le dolían un poco por el esfuerzo. 

Salió cuidadosamente por la puerta, poniendo atención en no hacerle mucho ruido a su compañero peliverde. Caminó a lo largo del pasillo, aún sin poder aceptar del todo la abismal diferencia entre su secundaria y su ahora preparatoria. 

Encontró una puerta abierta de donde provenían ligeros quejidos de alguna persona. Su lado racional le dijo que eso era una mala idea, que no podía estar metiéndose en lugares que no debía. Pero seamos sinceros, ¿Cuándo le había dado la razón a esa vocecilla que la hacía tomar buenas decisiones? Exacto. Se adentró al aula sin pensarlo mucho, diciendo un suave «Perdonen la intromisión» y escuchando un jadeo de sorpresa exagerado. 

-¿Eh?- Habló la chica de nuevo, cerrando la puerta para asegurarse de no ser cachada.

Se encontró con la figura de aquel muchacho azabache con el que solía chocarse con frecuencia; con la diferencia de que esta vez su torso se encontraba descubierto, con heridas superficiales en este, en su espalda y brazos. 

-¿¡Qu-Qué haces a-aquí!?- Preguntó exaltado. Evelyn se mordió la lengua para evitar reír ante su inesperada reacción. Había intentado ocultar su piel con las manos, haciendo un gesto como si tuviera senos que cubrirse. 

-Hola a usted también, Tamaki-Senpai- Saludó, rebuscando en el escritorio que se encontraba junto a la camilla en la que él chico estaba sentado. 

-Ho-la- Respondió aún con nerviosismo ante la intromisión con un sonrojo visible desde sus mejillas hasta la punta de sus hombros y puntiagudas orejas. 

-Bueno, lo que sucedió es que pasaba por aquí, y escuché como una persona se quejaba desde dentro por lo que vine a ver qué sucedía- Mientras hablaba fue acercándose a él, al mismo tiempo que buscaba con la vista una silla o algo en lo que sentarse. Sonrió cuando vio un banquillo de metal, y lo acercó a ella. Lo colocó frente al muchacho y se sentó; el mayor no sabía cómo reaccionar ante las acciones de Evelyn, por lo que estaba estático.

-Por lo que veo no tienes heridas muy profundas, así que en lo que Recovery Girl viene, te ayudaré con las pequeñas- Explicó sonriéndole cálidamente mientras mostraba como en su otra mano tenía algodones, gasas, curitas y agua oxigenada- Sé que no te agrado mucho, y que te sientes incómodo a mi lado, pero prometo no tardarme mucho- 

Tamaki asintió aún nervioso por la repentina cercanía, pero dudando un poco de la amabilidad de la Flores. 

Ella comenzó a hablar para distraerlo un poco- ¿Sabes? Cuando yo iba a la escuela secundaria, solía meterme mucho en peleas- 

Amajiki fijó su atención en ella, interesado en lo que tenía que decir. 

Evelyn sonrió al ver cómo poco a poco la postura tensa del chico se iba suavizando, por lo que siguió hablando- Aunque no era porque yo quisiera- soltó una risita- Las chicas en México son un tanto... agresivas. Y aunque no esté orgullosa de admitirlo, yo solía tener siempre compañía masculina- 

Raten [BNHAxOc]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora