Capítulo 39

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Sus compañeros, como al parecer siempre hacían, no podían parar de murmurar cosas como si ella no estuviera ahí, creyéndose lo suficientemente discretos como para creer que no se daría cuenta. 

No es que le llamara mucho la atención desperdiciar su tiempo escuchando chismes que claramente la tenían en el centro, pero para cuando escuchó por tercera vez el nombre de Hitoshi supo que no había oído mal. 

Se paró de su asiento en la barra, por que obviamente era lo suficientemente considerada como para no querer incomodarles en el desayuno estando en la misma mesa que ellos, y estrelló sus manos en la superficie del comedor, justo al lado de Asui, que era quien había nombrado a Shinso. 

–Miren, me ha quedado claro que no son lo que uno espera de estudiantes de UA, pero aún así sigue siendo increíblemente bajo hablar de alguien cuando no está. Creanme que no me importa un bledo si es sobre mí, pero si no entienden por las buenas que no deben meter a Hitoshi en esto, lo harán por las malas.

No se molestó en esperar una respuesta, saliendo de ahí tan pronto como pudo. Mientras más tiempo pasaba en el mismo espacio que ellos, más veces se preguntaba si realmente habían sido así desde que había llegado. 

«¿En serio siempre fueron tan metiches? Que hueva me da escucharlos hablar de mi, como si no tuvieran una puta vida»

Ya tenía puesto el uniforme desde que salió a despedir a Hitoshi, por lo que se encaminó hacia el edificio principal de UA sin problema. 

Sacó su celular para distraerse en el camino, y sonrió al ver cómo Hitoshi le había avisado que ya había llegado a su aula. 

No quería dejar pasar todo lo que estaba sucediendo. 

Siempre, durante toda su vida, había ignorado lo que todos decían, había barrido bajo la alfombra las opiniones que todo el mundo se empeñaba en hacerle saber aunque ella no tuviera interés. 

Pero ahora las cosas habían cambiado. 

Ya no estaba ligada a México de forma legal, sus padres habían cedido su custodia a Aizawa, por lo que ahora ni siquiera estaba segura de que su estadía en UA contara como intercambio. 

Sus compañeros la trataban como a una extraña, como una bomba que estaba a punto de explotar. Ni siquiera le habían preguntado si estaba bien, cuando bien sabían que se había enfrentado a la causa de las pesadillas de todo Japón. 

Los héroes estaban vigilándola porque consideraban como una amenaza todo aquello que no podían controlar.

«¿Por qué tengo que ser una heroína que siga su código pendejo que encubre corrupción pero castiga a los desamparados?»

–¿Iburin?

Ella se quedó estática. Todo lo que estaba en su cabeza fue barrido hacia un lado tras escuchar el suave tono de voz que la llamó. 

Sentía que habían pasado años desde que escuchó ese timbre por última vez. El recuerdo lejano de la tienda departamental en la que había comprado un traje de baño parecía un borrón en su mente. 

Pasó saliva con dificultad antes de girarse hacia él, con una sonrisa falsa en sus labios. Esperaba que sus ojos no se vieran muy lastimados por el día de ayer. Puede que sus compañeros no prestaran mucha atención a los detalles, pero algo le decía que él lo hacía. 

–Buenos días, Tamaki-Senpai

Él la miró, con sus ojos llenos de preocupación que Evelyn sintió no merecía. 

–Me alegro de verte bien, escuché que estuviste en el hospital.

Evelyn se mordió el interior de la mejilla, pero aún así asintió– Sí, muchas gracias, senpai

Raten [BNHAxOc]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora