Capitulo 38

17K 723 218
                                        

- Alex deja de moverte - la reprendió la pequeña castaña

- Es que no resisto - hablo con la voz temblorosa tratando de mantener la postura

- Solo un poco más - hablo Antonia con la voz aguda mientras se ponía en puntitas sobre los hombros de su mejor amiga - ya casi las alcanzó

- Nos van a regañar otra vez - se lamento la pequeña rubia soltando un sonoro suspiro - la última vez no pudimos meternos a la piscina por una semana

- Pero son nuestras galletas - trato de hacerla entrar en razón Antonia

- Pero nos las van a dar después del almuerzo -

- Para eso faltan muchas horas - hablo Antonia - además solo vamos a comer una

- Esta bien - respondió Alex dándose por vencida

Cuando por fin Antonia había alcanzado el tarro donde estaban sus galletas favoritas en un mal calculo hizo que resbalara de su mano cayendo de la alacena golpeando en el borde del enorme mesón de mármol blanco haciendo que se quebrará en cientos de pedazos, uno de ellos rebotó en el piso e impacto en el tobillo de Alex comenzando a sangrar al instante.

- Anto... Anto - dijo Alex comenzando a sentir como algo caliente resbalaba en su tobillo

Antonia salto de los hombros de su mejor amiga al lado opuesto de donde estaban  todos los vidrios y vio como Alex estaba sangrando del tobillo izquierdo, asustada la pequeña corrió hacia el jardín donde estaban las madres de ambas.

- Tía Alba - grito asustada -Alex está sangrando

Las cuatro mujeres se pusieron de pie y corrieron a la cocina para encontrarse con el enorme desastre provocado por las niñas y una pequeña línea de sangre en el tobillo de la rubia del que pensaron que sería mucho peor, Aida dejo escapar el aire retenido en sus pulmones a causa del miedo de escuchar sangre y Alex en la misma oración.

- Gracias a Dios no ha sido peor - hablo Alba más tranquila agachándose a la altura de su hija que la miraba con temor a ser regañada - no tengas miedo princesa todo está bien - le dijo dulce después del susto que había sentido - solo debo lavar la herida y prometo que en una semana ni siquiera lo recordarás - la pequeña rubia solo asintió

- Antonia estás castigada - hablo una seria Daniela mirando el desastre de la cocina - te dije que no habrían galletas hasta después de la comida y mira lo que hiciste, pudo haber sido mucho peor

- Lo siento - se disculpo bajito

- No es solo su culpa - salto en su defensa la rubia - yo la ayude

- Es cierto - secundo Aida - ambas hicieron esto no es solo culpa de Antonia, Alex también está castigada

- Primero lavare la herida de Alex y luego discutimos el castigo entre todas - rio Alba - además debemos seguir discutiendo sus despedidas de solteras

- No por favor - chilló Poché tapándose la cara - suficiente tengo con Pau

- Lo siento señora Poché pero va a casarse - dijo Aida en broma tomando a Alex en brazos para caminar al baño junto a su esposa

- Aún puedo arrepentirme - respondió haciendo que Calle fijará su mirada espantada rápidamente en ella - estoy bromeando

- Más te vale o juro que planeo la boda para hoy mismo así no cambias de parecer -

- Mejor ven Daniela Calle llevemos a Antonia a cambiarse de ropa -

- Bien mi amor - dijo siguiéndola por la casa hacia las enormes escaleras blancas de mármol con barandillas doradas que daban a la planta superior - yo hago todo lo que tú me pidas - Poché giro los ojos mientras sostenía la mano de su hija

La llegada de AntoniaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora