capitulo 20

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Cuando salió el nombre de Raymond de los labios de mi padre, me recorrido un sudor frio por la espalda y me dio como una revoltura en el estómago

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Cuando salió el nombre de Raymond de los labios de mi padre, me recorrido un sudor frio por la espalda y me dio como una revoltura en el estómago. Nerviosa y sorprendida, es así como estoy. Hace unos días Elena me dice que sabe lo mío con Raymond y ahora mi padre también lo sabe. Sus palabras de dejaron noqueada, no me hubiera imaginado que esa fuera su respuesta.

- A ese hombre si lo acepto, para que sea parte de mi familia, no me mires así- dice - se todo lo que pasa en tu vida ovejita, y la razón de la que estás aquí, es para estar con él. Procura no quedarte embrazada ahora. ¡Por favor, cuídate!

- ¡papa! – exclamo avergonzada, mis mejillas la siento caliente. Puedo apostar que están rojas y el solo ríe- no estas bravo. No te desagrada la idea.

- Tengo que aceptar que ya no eres una niña y no has tenido una relación nunca, es bueno eso- dice con simpleza llevándose la mano a la barbilla- también lo necesitamos para reproducirnos, él tiene buenos genes – agrega y comienza a reír por la cara que puse.

Qué vergüenza, mi padre es una persona de lo más especial. Como me va a salir ahora con esas cosas. No entiende que sus palabras me avergüenzan, sin duda ya estoy roja como un tomate.

Me quedo en silencio viéndole fijamente y toma un trago de su copa. A estas alturas la comida quedo a un lado. No sé si sentirme enfadada o avergonzada con él.

Cuando vine a comer con él, pensé que íbamos hablar de otras cosas, no que sacaras temas de mi vida privada o mucho menos que me dijera que quiere que le dé nietos. Mi padre es toda una joyita de la discreción.

Que opinara mi mama cuando le cuente, que mi padre quiere que me ponga hacer bebes.

Eso es lo que ella dice, que mi papa creía que ella era un horno para hacer bebes. Me dijo hace unos años que cuando estaba casada con mi papa, él le insistía para que se quedara embarazada otra vez, pero ella lo freno y le dijo.

- Ya te di uno, confórmate.

Mi madre me tuve para que mi papá la dejaran en paz con ese tema, pero no sabía que el hombre quería más de uno. Pero Alessia no quería bebes, por esa razón se acabó su matrimonio.

Mi papá rompe el silencio que se había creado y comienza a hablar.

- Raymond es un hombre centrado, no un niño que apenas este explorándose o conociendo el mundo – lo miro sin entender dónde quiere llegar con esas palabras- un niño que apenas este disfrutando la vida, como alguien joven sin estabilidad ni nada. Tenía miedo de que buscaras a un niñato sin aspiraciones.

- No estoy entendiendo tus palabras – le contesto un poco molesta.

- Él es un hombre maduro que vivió lo que tenía que vivir, conoció lo que tenía que conocer. Ya tiene un imperio bien producido y está bien posicionado. Quería un hombre así para ti, que bueno que lo encontraras. Y él no te va a engañar con otras, como haría alguien más joven que apenas, este conociendo a las mujeres.

- Me estás diciendo que te gusta Raymond porque es alguien maduro, y no me va a engañar – la incrédula es evidente, que idioteces está diciendo él.

Siempre he dicho el que va a engañar, engaña. Eso no importa lo maduro que sea. Casi todas las personas del mundo son infieles o han sido infieles.

- Si tú lo ves de esa forma que se puede hacer- le digo.

- Él es serio y eso me gusta. Discreto, bueno en los negocios. Cabe decir que tiene su negocio, su dinero y está bien económicamente. Y eso bueno, muy bueno.

- ¿Por qué?

- Porque no está, tras de ti por ser mi heredera Chiara- dice como si fuera obvio- ¿cuántos cazafortunas se te han acercado? ¿cautos hombres han llegado a ti, solo para llagar a mí o a tus contactos?

- Muchos.

- Y muchos, solo quieren tener en su brazo a la única hija, de uno de los hombres más ricos del mundo. No entiendes que cuando muera, te convertirás en una mujer muy rica y todos esos buitres estarán a tu alrededor, para ver que sacan de ti. Quiero dejarte en buenas manos y Raymond me trasmite confianza. Doy por hecho que no va tras de ti por tu dinero o lo que pueda sacar de él.

- Es bueno que Raymond te trasmita confianza papá – le respondo más tranquila- pero no sé si me iré a casar con él o que esta relación llegue a otro lado – le digo con simpleza.

- Claro que llegara a otro lado – contesta, termina de tomar su copa y me mira sonriendo.

Raymond me gusta, solo eso. Él es una persona complicada, que no conozco. Estamos en ese proceso, en la etapa de conocernos, él me lo pidió y le di esa oportunidad.

La razón de que me viniera a Nueva York es para conocerlo, es verdad que estoy cansada y ya no quería trabajar. Él es un enigma. Quiero saber sus secretos, que hay debajo de toda esa masa de musculo y cara ruda. He conocido ese lado que él, es cariñoso y dedicado. No me cabe duda de que es un amante muy dedicado y considerado. Me gusta la forma que explora mi cuerpo. En cómo me hace el amor, como hace que pierde el control de mi ser, cuando sus manos me tocan. Encendió ese fuego que tenía en mi ser, que ni sabía que tenía, me enseño que es la pasión y deseo. No sabía eso, solo había tenido un encuentro sexual y no fue tan bueno. Como cuando lo hago con él.

Él quiere que lo conozca, pero lentamente y no me gustar conocer a las personas lentamente. En general siempre conozco a las personas en el instante, a primera vista, por palabras y gestos. Solo con la forma de expresarse y comportarse. Pero Raymond es muy preciso, no dice nada por decir, sus movimientos son muy calculados, las palabras que salen de su boba son muy bien escogidas. Nada lo deja a la ligera.

Quiero saber todo del él. Me tiene hechizada con ganas de saber más de él. 


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