capitulo 12

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Cuando salimos del restaurante, Raymond me trajo a mi apartamento

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Cuando salimos del restaurante, Raymond me trajo a mi apartamento. Pensé que me iba a dejar aquí y luego el irse, pero subió conmigo. Este tipo es peor que una mujer, no entiendo sus cambios de humor.

Ingreso el código de ascenso en la puerta y entramos.

– ¿Quieres algo de tomar? – Le pregunto a Raymond cuando se sienta en el sofá grande – compre una botella bourbon, especialmente para ti.

- Me gusta, que compres cosas para mí – dice él.

- Lo hago con gusto – camino hacia la cocina por la botella que mande a comprar, busco un vaso para trago en la alacena. Le sirvo el bourbon y le agrego tres cubitos de hielo y para mi sirvo un vaso de té helado.

Cuando regreso a la sala le entrego su bourbon y me siento en un sillón.

- Ya, no estás incómodo.

- Porque debería de estarlo – dice el, más fresco que una lechuga.

- Me pase de preguntas – reconozco - sentí que te pusiste de mal humor. ¿estabas incomodo?

- No, nada de eso. – dice el – solo no me gusta hablar de mis padres.

- ¿Pero qué pasa con tu mamá? - pregunto y me arrepiento de inmediato - lo siento, soy demasiado curiosa. Siempre quiero saberlo todo - me justifico.

- No, te preocupes – dice – ven aquí - palmea sus piernas.

Me extiende su mano a la que agarro y de un momento a otro, estoy a ahorcajada sobre él.

- ¿Cuánto tiempo vas a estar en la ciudad?

- El lunes viajare, a Francia.

- Vas de descanso.

- No, voy a asistir a un festival de cine.

- Cuanto tiempo vas a estar allí – dice, mientras me da pequeños mordiscos en el cuello.

- Mas o menos una semana - me estremezo, cuando me muerde el lóbulo de la oreja.

- Tienes que ir- susurra cerca de mi oído, mientras sigue con su labor.

- Claro que sí, tengo que asistir a unas fiestas que van a hacer las marcas con las cual trabajo. Y lo más importante, mi madre es la oradora del festival, tengo que ir apoyarla.

- Puedo ir – dice él y reparte besos en mi hombro. Lo aparto y lo miró fijamente.

- Si quieres puedes ir, ¿pero tienes tiempo?

- Para ti siempre, puedo sacar el tiempo.

- Eres un tierno – lo miro embobada y beso breve sus labios.

- Ya dejemos de hablar – se lanza a mis labios y la roza de una manera leve, tentando a la pasión.

Sus labios atrapan los míos, me besa de una manera húmeda y caliente. Él le va subido el nivel al beso. Muerde mis labios con ferocidad, ansia, los chupas y absorbe como si fuera agua del manantial. Acaricia mi muslo, una de sus manos se cuela en el interior de mi vestido, que pasa a mi nalga y la aprieta duro.

TENERTE PACIENCIADonde viven las historias. Descúbrelo ahora