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Alexander Blake

Mi mirada estaba fija en mi hijo quien jugaba con unos carritos que le había comprado en la mañana.

- ¿Qué te sucede? – entro Mark luego de que le pidiera que viniera a mi oficina

-Estoy confundido- pase mis manos por mi cabello mientras el se sentaba frente a mi

- ¿Sobre que? – cruzo sus brazos mirándome

-Madison- me limite a decir y el automáticamente sonrió

-Déjala y casémonos- le tire una bola de papel que tenia

-Amor eso es violencia- tomo el papel que le había tirado en sus manos

-Esto es serio Mark- me queje riéndome

-Dime entonces- miro un segundo a Leo

-Creo que no volveremos a ser pareja- Mark no dijo nada por unos segundo

-A la verdad que son tercos ustedes dos- se puso de pie mientras caminaba de un lado a otro

-Dime, ¿Cómo te sentirías si la ves entrar por esa puerta de la mano de otra persona mientras carga a tu hijo? – me quede en silencio

- ¿La dejaste de amar así de rápido? ¿Estas enamorado de mi que no puedes estar mas con ella? – pauso sonriendo – Si es así avísame que me divorcio en segundo y nos casamos- tomo asiento frente a mi

-En verdad no se ni lo que quiero- cerré mis ojos

-Hay días que me levanto queriéndola en mi cama, pero luego me da rabia a recordar lo que hizo- solté un poco de mi corbata

-Eso es no la perdonaste de corazón amor- menciono tranquilamente

¿La perdoné? – pensé sin saber mi respuesta

-Saldré- me coloque de pie para tomar a mi hijo

Necesitaba pensar.

Camine entre las calles que había por mi empresa para encontrar un parque.

Deje que Leo caminara por el pasto a su antojo mientras lo seguía.

¿Realmente puedo verla con otro hombre?

¿Estoy dispuesto a esta vez si dejarla ir?

¿Nuestro capitulo logre cerrarlo?

-Pa- escuche a Leo quien me señalaba un señor que vendía helados

-Solo uno- lo tome en brazos para caminar juntos

Cuando llegue a donde el señor mire los mantecados que vendía.

-Uno de este- señale uno que era la cara de spiderman

Pague por el mantecado y luego se lo pase a mi hijo.

- ¿El puede comer helado? – me auto pregunte cuando ya mi hijo estaba comenzando a comérselo

-Dios si no podía, tremendo regaño me llevare- camine a un banco

Leo se ensuciaba toda su boca del helado.

No negaré jamás que amo a su madre con locura, pero creo que todavía no la perdonaba en su totalidad.

Pensé que la había perdonado, pero es verdad lo que me dijo Mark.

Siempre que la tengo frente a mi la quiero besar y abrazar como si de eso dependiera mi vida, pero luego el recuerdo de lo que hizo atropella todas mis ilusiones.

Los próximo días fueron iguales en donde yo me quedé con Leo en mi casa solo que esta vez no volví a su casa. Realmente no quería incomodar a nadie.

Mr. Alexander BlakeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora