El Principio de todo.

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Berlín, 14 de enero de 2014

Han pasado seis años desde aquella habitación y desde aquel primer blog que nació casi como un acto de fe. Ahora Valeria tiene seguidores, reconocimiento y una carrera que no deja de crecer. Desde fuera, todo parece funcionar. El despertador suena a las siete, aunque ella lleva tiempo despierta. No ha dormido. Permanece inmóvil, observando el techo desconocido de la habitación del hotel mientras la luz gris de Berlín se cuela entre las cortinas. A su lado, Marcos duerme de espaldas. Antes, esa imagen le transmitía calma. Ahora solo le provoca una distancia que no sabe explicar.

Se levanta despacio y se acerca a la mesa. El portátil sigue abierto, lleno de correos, notificaciones y cifras que no dejan de crecer. Todo encaja. Todo avanza. Todo debería hacerla feliz. Da un sorbo al café frío y mantiene la mirada fija en la pantalla.

— ¿En qué momento...? —murmura.

La frase muere antes de terminar. Ni siquiera sabe qué se ha roto.

Horas más tarde, en la gala, todo funciona con precisión: flashes, sonrisas, conversaciones medidas, nombres pronunciados con entusiasmo calculado. Cuando su nombre aparece en la pantalla, el tiempo parece detenerse.

—And the winner is... Valeria.

Durante un segundo no reacciona. Después avanza hacia el escenario, consciente del sonido de los aplausos, del peso de las miradas y del frío del cristal entre sus manos. En la base del premio hay una inscripción: Best Style Fashion Blog.

Y entonces la ve.

Sentada en aquella habitación donde empezó todo. Un portátil viejo sobre las piernas. Una libreta llena de ideas. La mirada encendida. La Valeria de diecinueve años. La que soñaba con llegar hasta allí.

La joven levanta la vista y sonríe con una convicción que duele. Valeria aprieta el premio entre los dedos. Quiere decirle que sí, que lo conseguirá. Quiere advertirle de las renuncias, del desgaste, de las personas que irán quedando atrás. Pero la chica no escucha. Solo sonríe.

Y eso es lo que más duele.

—Thank you... —dice al volver al presente.

La voz apenas le tiembla. Sonríe. Agradece. Cumple. Desde fuera, todo encaja. Desde dentro, no.

Al bajar del escenario, Marcos la espera.

Baja la mirada hacia el premio. Sus dedos recorren la inscripción grabada en el cristal, como si necesitara tocarla para convencerse de que es real.

—Best Style Fashion Blog... —murmura para sí.

Marcos la observa y sonríe. Da un paso hacia ella y le aparta con suavidad un mechón de pelo que se le ha quedado pegado a la mejilla.

—Joder, Valeria... lo has conseguido.

Ella levanta la vista. Durante un segundo sonríe de verdad.

—Sí... supongo que sí.

— ¿"Supongo"? —Marcos suelta una pequeña risa—. Llevo años escuchándote hablar de este momento. Noches enteras editando fotos, escribiendo, contestando correos, viajando sin parar... ¿y ahora me dices "supongo"?

Valeria baja la mirada otra vez, casi avergonzada.

—No... no es eso.

Marcos la estudia unos segundos, como si intentara leer algo detrás de sus ojos.

—Entonces, ¿qué es?

Valeria abre la boca, pero no sale nada. A su alrededor siguen los flashes, los periodistas, las felicitaciones. Alguien pronuncia su nombre a unos metros. Otra persona levanta una copa en su dirección.

A través de nuestra mirada.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora