Valeria sonrió, con esa mezcla tan reconocible de excitación y nervios que llevaba horas recorriéndole el cuerpo. Sin decir nada, tomó a Carla de la mano y tiró de ella por el pasillo, casi obligándola a seguirle el paso. Había algo impulsivo en aquel gesto, una decisión que parecía contradecir todo lo que sentía por dentro. Quería estar a solas con ella. Quería dejar de pensar. Y, sobre todo, quería saber qué ocurriría cuando ya no hubiera nadie alrededor.
Entraron en la habitación casi corriendo. Era pequeña, acogedora, con una cama amplia en el centro y unas sábanas claras ligeramente desordenadas. La luz tenue de la lámpara suavizaba las paredes y dejaba parte del cuarto en penumbra. Carla cerró la puerta y el clic de la cerradura hizo que Valeria se girara.
Durante unos segundos se miraron sin saber muy bien qué hacer.
Hasta entonces todo había resultado más fácil. Habían podido esconderse detrás de los besos, las bromas y aquella tensión que llevaba demasiado tiempo creciendo entre ellas. Pero ahora estaban solas. Había una cama a pocos pasos y ninguna excusa detrás de la que refugiarse.
Carla se acercó.
Valeria sintió cómo el corazón se le aceleraba cuando la tuvo delante. Carla apartó un mechón de su rostro y sus dedos permanecieron un instante sobre su mejilla antes de besarla. Al principio fue despacio, casi tanteando su reacción, pero Valeria respondió inmediatamente y el beso cambió. Sus brazos rodearon el cuello de Carla mientras las manos de ella descendían hasta su cintura y la acercaban más.
El cuerpo de Valeria se tensó al sentirla contra ella.
No era la primera vez que Carla la besaba ni la primera vez que aquellas manos recorrían su cuerpo, pero sí era la primera vez que ambas sabían que quizá aquella noche no tendrían que detenerse.
La idea la excitó y la asustó al mismo tiempo.
—Despacio, Carla...
Carla se detuvo inmediatamente y apoyó la frente contra la suya. Las dos respiraban deprisa.
— ¿Quieres que sigamos?
Valeria bajó los ojos. Su cuerpo parecía tener una respuesta mucho más clara que su cabeza.
—No lo sé...
Carla tomó sus manos y entrelazó los dedos con los suyos.
—No pasará nada más de lo que tú quieras. Te voy a cuidar. Y cuando digas que es suficiente, lo será.
Valeria levantó la mirada.
No fueron exactamente las palabras las que consiguieron tranquilizarla, sino la forma en que Carla esperaba. Sin impaciencia. Sin intentar convencerla.
Valeria volvió a besarla.
Esta vez fue ella quien dio el primer paso.
Carla entendió inmediatamente y sus manos regresaron a su cintura. El beso fue creciendo entre ellas hasta perder aquella prudencia inicial. Valeria se pegó más a su cuerpo y sintió una oleada de calor cuando Carla deslizó las manos por su espalda.
—Te deseo tanto... —susurró contra sus labios.
Carla se quedó quieta un instante.
La sorpresa que apareció en sus ojos hizo que Valeria sonriera. Le gustó comprobar que todavía podía desconcertarla.
Carla se quitó la camiseta con una urgencia que contrastaba con toda la paciencia anterior y volvió a besarla. Valeria dejó escapar una pequeña risa nerviosa al verla arrojarla sin mirar dónde caía, pero la risa desapareció cuando Carla volvió a acercarse.
ESTÁS LEYENDO
A través de nuestra mirada.
FanfictionDetrás de cada mirada, cada silencio y cada decisión existe una historia que merece ser sentida. Dos mujeres. Dos mundos distintos. Un encuentro capaz de cambiar la forma en que ambas entendían su propia vida. A través de nuestra mirada es una histo...
