Sirius

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Salir de esa maldita enfermería era un alivio. Cecil era una dulce enfermera pero estar en esa cama me estaba matando lentamente. Albus me había ayudado con muchas cosas y hablar con él me hacía sentir feliz ademas verle con Nora me recordaba tanto a mi época con James que no cabía en felicidad.

Rose por su parte me había cambiado en maneras que me sorprendían a mi mismo. La amaba y decírselo era lo mas extraordinario, un sentimiento que nunca había experimentado antes y que causaba en mi una sensación de extasis solo tomarle la mano y besarle como había imaginado tantas noches.

Ella era totalmente inexperta en muchos sentidos y yo, que en mi adolescencia conocía todos y cada unos de los secretos de las mujeres, me encontré siendo un total ingenuo delante de mi Rose. Me hacía temblar de nervios cuando se sentaba a mi lado en los recesos y mis manos sudaban frías cuando ella besaba mis labios de una manera sorpresiva.

Le pedí ser mi novia en el sitio secreto donde íbamos a leer en silencio, donde ella me besó por primera vez. Yo quien muchas veces rehuí de las formalidades me sentía flotando al saber que Rose era mi chica, solo mía. La amaba y me di cuenta que de aquel Sirius Black que fui, comenzaba a quedar muy poco. Aún tenía mis recuerdos con James, Remus, Lily, pero aquellos donde despertaba ansioso imaginandome de nuevo en Azkaban fueron reemplazados por el rostro de Rose y mis momentos al lado de Albus, Scorpius y Nora.

Rose tenía razón, como casi siempre, ver a Harry ya no me causaba aquella sensación en la que necesitaba protegerle, no. Esta vez, me sentí como aquellos instantes cuando Fleamont me abrazaba, me sentí seguro y protegido. Harry no era ya el muchacho que por siempre quedaría en mi memoria, ahora era un hombre que se había dedicado a tratarme como a un hijo y hacerme sentir parte de su familia.

Volví al Quidditch y James estaba al borde de un colapso nervioso. Sin embargo yo estaba a punto de igualarlo cuando Ron apareció en la tienda para hablar un momento conmigo. Vi a Rose esconderse tras la tienda junto con Albus y Nora, me causaba gracia, probablemente querían evitar una guerra previa al partido.

- Quería hablar contigo, antes de hacerlo con Rose.

Se parecía tanto a Arthur que no me sentí intimidado, pero había algo en su tono sobreprotector que me hizo mirarla con respeto. Por primera vez en dos vidas estaba frente al padre de una chica, pero esta vez yo la amaba y estaba dispuesto a recibir cualquier sermón que estuviese preparado a darme incluso si quería hechizarme.

- Rose me envió dos cartas y Hermione me ha dado un par de charlas, aunque creo que lo hace mas para calmarse a sí misma - sonrió y aquella sonrisa era idéntica a la de Rosie - a mi nunca me pareciste un adulto, era un total irresponsable y siempre te la pasabas en Grimmauld Place con Fred y George. Así que, supongo que yo no tengo nada de que molestarme.

- No se como tomarme eso...

- Pues hombre, como un cumplido - se carcajeó - Podrás haber sido el padrino de Harry pero, siempre lo tratabas como si tuviesen la misma edad, como si el tiempo no hubiese pasado para ti. ¿No lo recuerdas? Hermione siempre se quejaba de eso, pero...Harry y yo pensabamos en que fuiste encerrado en Azkaban con 21 años, antes de eso, también enfrentaron una guerra y pues, puedo decirte que hay cosas que las guerras rompen dentro de ti. Cosas que no superas.

- ¿Estás seguro que no tienes problema con ello?

- ¿Si lo tengo algo cambiaría? - alzó su ceja y me miró con inquietud.

- No, de cualquier forma estaba dispuesto a aceptar todo lo que quisieras decirme, porque en serio, en serio quiero a Rose.

- Bueno. Ha sacado la inteligencia de su madre y mira que terminó casada conmigo - dijo con una expresión orgullosa - Si mi Rosie ha decidido darte su corazón, es porque sabe que eres la mejor opción, pero si le llegas a hacer algo, o le haces llorar, te recuerdo que somos mas Weasleys de lo que puedas contar con una mano.

Desde el Velo - Marauder's StoryDonde viven las historias. Descúbrelo ahora