Sirius

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A veces me preguntaba como sería volver a Hogwarts siendo un hombre libre, poder sentir aquella plenitud que sentía siendo solo un muchacho. Recordar la noche en la que observé el castillo a lo lejos desde el sauce boxeador donde tantas veces desaparecí bajo la capa de invisibilidad con James, solo dejó en mi un amargo sentimiento.

Por primera vez al pararme frente a aquel sauce, de noche, solo me hubiese gustado incendiarlo. Peter nos había traicionado, James y Lily no estaban y el bueno de Remus había muerto tratando de hacer un mundo mejor para su hijo, uno para Harry, a quien siempre vimos como un pequeño al que cuidar.

Mi buen muchacho Harry ya no era solo un chico flacucho e identico a James, no. Ahora estaba convertido en un hombre y solo me hizo sentir aún peor. ¿James se vería así a su edad si hubiese vivido lo suficiente?

Todas las malditas noches en la soledad de Grimmauld Place me preguntaba por qué había sido tan estúpido para confiar en Peter, pero no obtenía ninguna respuesta. Mi error había causado una catástrofe, un terrible dolor que no podía reparar. Había perdido a mi mejor amigo, a Lily, la hermosa y adorable Lily Evans.

Parecía sacado de un extraño sueño, podía recordar la voz de James luego de haber sentido aquel impacto por el hechizo en el departamento de misterios. Podía recordar su sonrisa al verme en aquel lugar que conocía como la palma de su mano.

¿Que pasaba luego de morir? Me lo había preguntado tantas veces encerrado en esa celda en Azkaban, pensar en el rostro de James con aquella expresión de sorpresa, como si la muerte no hubiese sido algo en lo que imaginarse haber terminado, fue algo que me dejó profundamente marcado.

Recuerdo tan clara esa noche, era algo que sacar de mi mente sería difícil. Había algo que me dolía, amaba a James. Era mi hermano, quien siempre había estado ahí a pesar de todo, quien había confiado en mi.

Ese día mi espíritu se quebró mas de una vez. Ver el cuerpo de Lily tendido como uns muñeca rota frente a la cuna de Harry simplemente me hizo derrumbarme. ¿Como alguien podía hacerle aquello a la hermosa y bondadosa Lily Evans?

Te gusta, ¿no es así? Me había preguntado la voz de James mientras estabamos un día cerca del lago cuando teníamos catorce años. Su rostro parecía decepcionado mientras yo negaba rotundamente aquello, sin embargo el solo había suspirado y puesto una mano sobre mi hombro Tambien me gusta, pero siento que hay algo en ella de lo que no puedo apartarme, quizás son sus ojos verdes que me traen loco. Tu y yo tenemos mucho en común Sirius, hasta en nuestros gustos por las mujeres James solo rió mientras yo no podía dejar de verla. La quería tanto como él, pero James llegó a amarla y era algo que simplemente no entendía como funcionaba.

- Pero eras muy buena en todo pelirroja, hasta en adivinación, ¿no es cierto? - dije para mi, en la soledad de aquel espacio frente al sauce.

Habias adivinado que no era el único que te lanzaba miradas o que envidiaba en secreto cuando acariciabas a James en la mejilla. Se que traté de ocultarlo de la peor forma, pero era la única que conocía. James valía mas para mi que cualquier cosa en el mundo, siempre sería asi, pero mi mejor amigo era mas de lo que podía pedir.

Quiero hablar contigo Sirius, es algo realmente importante me dijiste esa tarde, el tiempo era gris, sin embargo nada nos había impedido salir a nuestro lugar en el bosque donde solíamos planear nuestras travesuras Es sobre Lily soltaste de pronto. Te dije que era tu asunto y bromee sobre eso pero nunca reiste James. En ese momento hiciste las cosas mas difíciles para mi. ¿Como podía merecer tenerte en mi vida? Me he enamorado de ella, no puedo dejar de pensar en ella todo el día y realmente me molesta verla con Quejicus, pero yo...se que tu...

Desde el Velo - Marauder's StoryDonde viven las historias. Descúbrelo ahora