Los invitados quedaron completamente asombrados, la cena era digna de un gran banquete, la variedad de comida era simplemente extraordinaria, había ensalada, pasta con queso, puré de papa, arroz, verduras al vapor y por supuesto el plato especial, lomo de cerdo al horno, los platillos eran tan diversos que estaban pensados en todos los gustos, pensados exclusivamente para los invitados de esa noche.
-Está buenísimo todo- elogio Horacio terminando de probar cada alimento de la mesa.
-Todo lo cocinó Armando – presumió Yun con alegría – es un excelente cocinero – llevó un bocado a su boca mientras tomaba la mano de su pareja por encima de la mesa.
- Solo un poco – comentó Armando – lo que pasa es que estuve trabajando unos años como pinche en mi juventud y aprendí un par de truquitos – admitió con una gran sonrisa.
- Podrías pasarnos algunas recetas, por qué sí, está buenísimo todo – confirmó con una gran sonrisa el gallego, a quién también le encantaba cocinar.
-Por supuesto- aceptó Armando para terminar de cenar.
Una vez terminaron de comer Segismundo ayudó a Armando a recoger los platos de la mesa para aprovechar y pedirle algunos tips de cocina, mientras el resto pasaba a la sala a acomodarse mientras bebían un poco.
En esta ocasión todos estaban hablando tranquilamente escuchando las historias de cuando Horacio, Gustabo y Yun salían por ahí a liarla cuando los chicos aún no eran policías, hablaron también de lo bien que le había ido a Yun como modelo en los últimos años y cómo fue que conoció a su pareja. Estaba siendo realmente una noche agradable, contando anécdotas y poniéndose al día con sus vidas.
- ¿y si jugamos a algo? - preguntó Armando al llegar junto a Segismundo, después de acomodarse en el sofá, al ver como el ambiente comenzaba a tornarse aburrido.
- ¿Qué les parece yo nunca nunca? - habló emocionado Segismundo – a ver sé que es un poco cliché, pero es una buena forma de pasar el rato y beber más, dos por uno - mencionó al ver como algunos fruncían el ceño.
-Es una gran idea - apoyó Horacio al ver la emoción con la que lo proponía el menor.
-No necesito de un juego para beber, pero bueno messirve, ¿porque no empiezas tú Segismundo? ya que diste la idea - pidió Gustabo después de dar un trago a su bebida
-Yo nunca - comenzó el gallego guardando silencio unos segundos pensando en que decir – he usado el móvil en el baño - terminó con una sonrisa dándole un trago a su bebida seguido de todos los que se encontraban en la sala.
-Yo nunca he estado en prisión por 24 horas - continuó Emilio bebiendo de su exquisito tequila, viendo como tanto Segis, Yun, Gustabo y Horacio bebían también de su respectivo vaso.
- Yo nunca he tenido sexo en un baño público - Horacio sonrío pícaramente cuando vio que junto a él bebieron tanto Yun como Gustabo, pero la sonrisa rápidamente desapareció cuando su esposo lo miró fijamente pues esa experiencia no había sido con él, haciendo que volviera a beber tratando de ignorar su intensa mirada.
- A ver - pensó un segundo - yo nunca he sido infiel a mi actual pareja - dijo viendo fijamente a su esposo deseando que no bebiera del vaso, y sorprendentemente nadie bebió, lo que le dio un gran alivio, aunque a Horacio le molestó claramente la pregunta, obviamente la había dicho por que desconfiaba de él y ahora más que nunca se sentía dolido.
- Esto es una mierda - habló Conway tratando de aliviar la tensión que se había creado – yo nunca he durado 2 días sin bañarme - Volkov maldijo mentalmente a su superior, sabía que lo había dicho por él y haciendo un gruñido bebió de su vaso sacando un par de risillas del resto, menos de su esposo que se encontraba enfadado por lo anterior.
- Yo nunca he deseado tener sexo con alguien de esta sala que no sea mi actual pareja – a Gustabo le gustaba el mambo y no iba a desaprovechar esa oportunidad que tenía al alcancé de su mano para seguir metiendo mierda al ruso, sonriendo vio como tanto Yun como Horacio daban un trago ante la intensa mirada de cierto comisario.
Para tratar de calmar la tensión Armando cambió de tema, platicándoles su experiencia trabajando como pinche en uno de los mejores restaurantes del país, lo que funcionó pues a pesar de lo sucedido ahora Volkov se encontraba entrelazando su mano con la de Horacio y sintiendo una gran confortación con ese acto el de cresta apoyó su cabeza en el hombro de su esposo.
Hola, debo agradecer inmensamente todo el apoyo que le están dando a esta historia, por si tenían curiosidad así estaban sentados en el sofá, perdón por la imagen tan fea, pero no sé dibujar y fue la única idea que se ocurrió para mostrarles y se pudieran imaginar mejor la escena.
Los quiero 💜💜
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