Nueva sensación

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- ¿Y a dónde vamos pinche joto? - preguntó algo nervioso el mexicano, llevaban ya un par de minutos dirigiéndose a algún lugar que tenía preparado Armando.

- No seas impaciente cariño, ya casi llegamos - contestó el mayor manteniendo su mirada fija en el camino, pero llevando su mano derecha a la pierna de Emilio.

- Cariño tu puta madre – respondió el menor quitando la mano del contrario un tanto agresivo.

Armando reía ante la actitud del mexicano, entendía que la situación fuera complicada para el menor, por sus costumbres y su crianza, pero también sabía que si no quisiera eso jamás hubiera aceptado entrar en el juego, había escuchado por boca de Segismundo que hace poco tiempo había aceptado su preferencia y comprendía que esto implicara un gran choque de emociones ya que su única pareja sexual había sido el gallego.

El mayor aceptó el reto con gran entusiasmo, pondría todo a su disposición para hacer ver a Emilio que no estaba mal que le atrajera su mismo género, y se aseguraría que el mexicano no se arrepintiera de haber aceptado jugar, le haría disfrutar y gemir su nombre en toda la noche.

Poco más tardaron en llegar al destino de la pareja entrando al estacionamiento de un lujoso hotel de 5 estrellas, entrando al gran lobby el mayor pidió en la recepción que le prepararán la cena y le enviarán el vino más costoso, recibiendo una amable afirmación junto con la llave de su habitación.

Emilio se mantenía en silencio observando todo a su alrededor sin poner atención al intercambio de palabras que mantenía el mayor con el empleado del hotel, admirando cada detalle del lobby pensando en lo caro que sería aquel lugar y que ni siquiera ahorrando todo lo que ganaba en un mes podría pagar algo como eso, aunque no les iba mal en el trabajo, ese sitio se veía muy costoso.

Armando analizó con ternura la expresión de Emilio y con un leve movimiento de cabeza le pidió que lo siguiera, entrando al elevador subieron a la última planta del hotel, donde se encontraba una de las suites más lujosas del hotel, sin duda alguna el mayor no solo quería consentir al menor sino también de cierta forma quería impresionar.

Al abrir la puerta de su habitación cedió de primera instancia el paso al mexicano, quien entró un poco nervioso, aunque trataba de disimularlo, la habitación constaba de una pequeña área de cocina a la izquierda, con un frigobar, una barra donde se encontraba una cafetera, un horno de microondas y una pequeña alacena con algunos aperitivos, al frente se encontraba una pequeña sala de estar que contaba con un sofá de tres plazas, un sofá individual, dos sillas tapizadas y una mesa ratona, a la derecha una cama california king size y un par de cómodas, también del lado derecho de la habitación se encontraban dos puertas, una de ellas llevaba a un baño completamente equipado, que contenía una bañera y una regadera, en la segunda puerta se encontraba el inodoro y un lavamanos, la habitación contaba con un amplio ventanal que comprendía desde la sala de estar hasta el sitio donde se localizaba la cama, teniendo una hermosa vista de toda la ciudad.

Armando caminó hasta la sala de estar sentándose en el sofá de 3 plazas, pidiéndole a Emilio que imitará su acción con la mano, el mexicano caminó lentamente, pero con seguridad hasta el mismo sofá sentándose en la esquina contraria en la que se encontraba Armando dejando el espacio de una plaza entremedio de ellos, obteniendo una risa sincera de parte del mayor por sus acciones.

- ¿De qué te ríes pinche joto? - preguntó Emilio a la defensiva mirando con el ceño fruncido al mayor que parecía estar muy gracioso esa noche, por alguna extraña razón mantenía una singular sonrisa en su rostro desde que salieron de casa del nombrado y se subieron al auto, y por otra extraña razón que nunca diría en voz alta no solo le parecía irritante, sino que también un tanto atractivo.

El juego de las llavesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora