El siguiente viernes se encontraban todos nuevamente sentados en el gran comedor perteneciente a Yun y su pareja Armando.
Nadie se atrevía a decir una sola palabra, se sentían en parte avergonzados por aceptar participar en ese juego de intercambio.
Mientras alguno que otro miraba a todo menos a las personas a su lado, otros miraban su celular tratando de evadir al resto y otros simplemente mantenían la mirada abajo.
Para calmar la tensión que se había generado Armando llegó con caballitos para tequila, solo que en esta ocasión sacó una botella especial que había adquirido en uno de sus viajes a México, una botella de mezcal de alacrán.
Estaba seguro de que con un shot de esa bebida los nervios comenzarían a relajarse, por lo que, colocando los pequeños vasitos de cristal sobre la mesa, los lleno del líquido transparente y se los paso a sus invitados.
- Hasta el fondo – pidió levantando su caballito observando como la mayoría realizaba muecas tan solo de oler la bebida, menos Emilio, claramente, que, aunque tenía tiempo que no probaba un buen mezcal no olvidaba el sabor de la bebida.
Ante la señal de Armando todos llevaron a sus labios el vaso bebiendo de una sola pasada su trago, generando arcadas en los más pequeños cómo era el caso de Horacio y de Segismundo y muecas de desagrado de Volkov y Conway que estaban acostumbrados a vodka y whisky, respectivamente.
Las risas no faltaron al observar entre sí los divertidos gestos que hacían los contrarios, logrando de esta forma el objetivo de Armando de relajarlos un poco.
Unos minutos más continuaron hablando y riendo como si no supieran que al final de la noche terminarían en la cama de alguno de ellos.
Como si sus mentes no se encontrarán divagando entre la morbosidad del juego y sus deseos de experimentar con algo que jamás se creyeron capaces de hacer.
- Llegó el momento – habló Armando colocando sus llaves sobre la mesa, poniéndose de pie para enseguida caminar hasta la sala de estar para tomar el mismo recipiente de la vez anterior.
-Antes de empezar – comentó Kalahari al ver a su pareja llegar y colocar sus llaves dentro del recipiente – queremos que todos estén seguros de esto y que se sientan cómodos con ello – comunicó entrelazando su mano con la de su pareja.
Al no recibir contestación de ninguna de las partes, Yun se acercó a Jack pidiendo que colocará sus llaves, quien al instante lo hizo, repitió la acción con Segismundo y finalizó con Volkov.
Kalahari llevo el recipiente hasta donde se encontraba sentado con anterioridad y lo revolvió con la intensión de que las llaves se movieran entre sí.
Colocando una mano sobre sus ojos metió su mano ante la atenta mirada de los presentes y sintiendo las llaves bajo su tacto eligió las del fondo y levanto su mano, enseñando las llaves que había sacado.
Retirando la mano de su vista observó con determinación las llaves para después ver a sus invitados preguntando con la mirada a quien le pertenecían, un poco cohibido Volkov levantó su mano tratando de decir que eran de él recibiendo una sonrisa lasciva de parte del chico, por lo que por impulso apretó con fuerza la mano de su esposo.
Yun pasó el recipiente a manos de Gustabo quien cerró sus ojos y tomó las primeras llaves que su mano tocaron y abriendo sus ojos las mostró al resto.
-Son mías – habló Segismundo sintiendo sus mejillas arder por lo apenado que se encontraba.
Gustabo pasó el cuenco a las manos de Horacio, quien antes de repetir la acción volteo a ver a su esposo, como esperando que le diera permiso de seguir con el juego, y sintiendo un ligero apretón de mano, tomó una de las llaves sin apartar la mirada de Volkov, cuando al fin tuvo la voluntad de observar las llaves las reconoció al instante y volteó su mirada a su dueño que ya lo observaba atentamente, cruzando así su vista con la de Conway.
Quedando únicamente un juego de llaves Emilio las saco del cuenco mostrando las llaves que pertenecían a Armando Grúas quien sonreía impaciente por terminar la reunión para comenzar la velada que les esperaba.
- Ustedes pueden quedarse aquí amor, yo llevaré a Emilio a otra parte – comentó Armando a su pareja a la vez que le guiñaba un ojo a Emilio y después de darle un beso a su pareja se acercó al mexicano - ¿Nos vamos? – preguntó con una gran sonrisa, Emilio dio un asentamiento de cabeza y se puso de pie, después de cruzar mirada con Segismundo siguió a Armando a la salida siendo ellos los primeros de salir de la casa.
- Pues nosotros también nos vamos – habló Gustabo poniéndose de pie – cuídame a Horacio eh abuelo – mencionó entre risas, dándole una señal con la cabeza a Segis de que se retirarán, siendo la segunda pareja en retirarse de la reunión.
- Te espero en el auto – avisó Conway poniéndose de pie y saliendo de la vivienda sin darle oportunidad de hablar.
Yun se puso de pie y camino hasta el minibar sirviéndose un trago de whisky, dejándole así a la pareja un poco de privacidad.
- ¿Estás bien? - preguntó Horacio preocupado.
-Sí, ¿y tú? – el de cresta sonrió tiernamente a su esposo y dejo un beso en sus labios.
- Disfrútalo, te amo – afirmó el chico poniéndose de pie y caminando hasta la puerta, dejando así a Volkov y Kalahari solos en la casa.
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El juego de las llaves
FanfictionTras una agradable fiesta, deciden participar en un juego que los llevará a cumplir sus más oscuros deseos. Multiship
