El trayecto 3/3

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- Ándale jotito más rápido – pidió el mexicano con un hilo de voz.

- ahghfuwja – trató de hablar el gallego pero su cabeza fue presionada sobre el miembro con mayor fuerza.

Desde el momento en que Emilio se atrevió a dar ese gran paso entre ellos aprovechaban cualquier momento para darse placer.

Y ahí estaban a la orilla de la carretera con Emilio en el asiento del piloto y Segismundo haciéndole una felación.

Todo había comenzado minutos antes cuando Segismundo rozó accidentalmente el miembro de su pareja en aquella tienda de autoservicio dónde se detuvieron a comprar algunas botanas.

Entre la velocidad y la estrechez que sentía, el mexicano no tardó en llegar al clímax, derramando su semilla sobre la boca del menor, quién sin dudarlo trago cada gota del que le parecía el más exquisito elixir.

Después de arreglar sus vestimentas retomaron su trayecto llegando minutos después a la localización marcada.

Al bajar del vehículo y caminar hacia la puerta se encontraron con Horacio y Volkov llegando justo en el momento también.

-Ey jotos – saludó Emilio obteniendo una sonrisa del de cresta y una extraña mueca al ruso, para nadie era un secreto que no era monedita de oro para el comisario.

Antes de contestar el saludo del mexicano llegaron Conway y Gustabo.

Una vez se saludaron, presionaron el timbre avisando que ya se encontraban en el lugar.

A los pocos minutos abrieron la puerta permitiéndoles el paso a la gran morada de los anfitriones.

El juego de las llavesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora