Al día siguiente Horacio quedó de comer junto a su hermano en su hora de descanso, por lo que se quedaron de ver en una cafetería cercana a comisaría.
Cómo era de esperarse Horacio iba 10 minutos tarde y recibiendo un mensaje de Gustabo, tan solo un par de cuadras de distancia de la cafetería, dónde se leía "Date prisa puerco ya pedimos por ti", corrió a toda prisa, sabía lo mucho que le molestaba al rubio su impuntualidad, pero como siempre Horacio se había quedado a jugar un par de segundos con Perla, su caniche, y así los segundos se volvieron minutos, cuando se dio cuenta de la hora que era salió rápidamente de su departamento.
Y ahí estaba a dos cuadras corriendo para que su hermano no lo regañara al llegar.
Al entrar al local la mano del rubio al fondo le llamó la atención, y con una gran sonrisa en su rostro se acercó, sentándose en la silla que se encontraba enfrente de la pareja.
Por qué sí, Gustabo estaba acompañado del mismísimo Jack Conway.
- Perdón, Emilio me llamó por un asunto de negocio y tuve que atenderlo – mintió esperando no ser regañado.
- ajá – respondió el rubio sin creerle.
A los pocos minutos de una amena plática llegó la mesera con los platillos en mano, colocándolos enfrente de cada uno.
- Provecho – comentó la mesera antes de retirarse.
- Gracias – contestaron los chicos al unisonó para comenzar a degustar sus alimentos.
- Anoche me encontré con Yun – mencionó Horacio al terminar de comer.
-¿Quién cojones es ese? – preguntó Conway.
- Un ex de Horacio – respondió sin darle mucha importancia - ¿Y qué? ¿le volviste a comer el morro? – preguntó curioso el rubio.
- ¿Cómo crees Gustabo?, que estoy casado – respondió levantando su mano derecha y señalando el anillo que se encontraba en su dedo anular – además que él también tiene pareja y todo – aclaró antes de seguir hablando.
- Mucho audio – respondió Gustabo bostezando en señal de aburrimiento.
- Bueno el punto es que nos ha invitado el viernes a cenar – informó dándole el último trago a su Coca-Cola.
- ¿Este viernes? – preguntó a Horacio quien dio un asentamiento de cabeza para después mirar atentamente a su pareja.
- No, ni de puta broma – contestó Conway, conocía tan bien al rubio que con solo una mirada sabía lo que quería y no estaba dispuesto a ir a una casa donde no conocía a los anfitriones.
- No seas amargado viejo, anda que quiero ver cómo Yun se come a Horacio con la mirada frente al ruso – pidió Gustabo
- Ey – replicó el menor dándole un golpe en el hombro a su hermano – vamos Conway, no dejará ir a Gustabo solo ¿O sí? – preguntó dando una sonrisa traviesa.
- Aggg, está bien – aceptó Conway después de ver los ojos de perro atropellado que le estaba dando el rubio, sacándole una risa al par de hermanos quienes chocaban sus palmas en señal de victoria.
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El juego de las llaves
FanfictionTras una agradable fiesta, deciden participar en un juego que los llevará a cumplir sus más oscuros deseos. Multiship
