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Kuroo.

— ¡¿e-eh?! — el ex cuevo dio un brinco hacia atras apartandose de mi mano, la cual seguía posada sobre su cabello — ¿A qué te refieres, Kuroo-san?

— bueno... — alargué la palabra en lo que me aseguraba de que Kenma siguiera concentrado en su consola — quiero que tengamos una cita, como esas que tienen las personas que se gustan.

— p-pero tu... p-pero y-yo...

— No tienes que responder ahora. Pero piensa tu respuesta y dámela cuando quieras — subí al autobus, Kenma se deshizo de sus audifonos mientras sacudia su mano en dirección al pelirojo  — buenas noches, Chibi-chan.

Las puestas del bus se cerraron.

— ¿No te parece que Hinata estaba algo sonrojado? — murmuró Kenma levantando la ceja y luego me miró — ¿Tu por qué tienes esa sonrisa de estúpido? Bueno, siempre tienes cara de estupido pero...

— Kenma, eres malo — me reí en queja.

No tardamos mucho en llegar al vecindario y llegar a casa de Kenma.

— ¡Oka-san, ya llegamos! — gritó el rubio mientras nos retirabamos lis zapatos y los dejabamos junto a la puerta.

— ¡Estamos en la cocina!

Rápidamente descubrimos que con «estámos» se refería a nuestra castaña amiga, quién estaba sentada en el desayunador con una rebanada de pastel a medio comer.

— ¿Qué no tienes casa?

— que malo eres, Kenma — se quejó con la boca llena — a Kozume-san no le molesta y lo sabes.

— ella y Tetsuro son como mis hijos adoptivos, ya prácticamente viven aquí — sonrió la madre de Kenma, esa mujer era un angel — no trates mal a tus amigos, Kenma, por eso no tienes muchos.

— no creo necesitar más, los que tengo ya me hacen la vida bastante complicada.

— ¡Que malo eres, Kenma! — chillamos en protesta Nagisa y yo.

— ¿Y cómo estuvo...? Lo que sea que fueron a hacer — preguntó la adulta — salieron de aquí tan deprisa que no me dijeron nada.

— el entrenador estableció a los titulares para las nacionales — dije seriamente.

— ¡Vaya! ¿Y como les fue?

— estamos dentro.

— felicidades — sonrió la mujer mayor.

buuu, era de esperarse — Nagisa mordiqueo la solitaria fresa que quedaba en su plato — ¿Qué hay de Hinata?

— no está dentro.

— pobre. Debe estar muy decaído. Se veía muy ansioso antes — hizo una mueca.

— bueno, estaba bastante tranquilo, probablemente estuviera enmascarando un poco su decepción... aunque Hinata es facil de leer por lo general.

— eres muy detallista, Tetsuro-kun — comentó la madre de Kenma — desde niños siempre lo haz sido.

— sip, supongo que si — llevé mi mano a mi nuca — en fin, ¿Kenma, no ibas a mostrarnos tu juego nuevo?

N E K O M ADonde viven las historias. Descúbrelo ahora