El patio principal luego de clases estaba habitualmente lleno. Los alumnos de tercer año hablaban entusiasmados. La clase de defensa contra las artes oscuras había sido intensa. El profesor había hablado sobre maleficios imperdonables y era un tema de mucho interés.
-Sería brutal que alguien en el colegio lanzara un maleficio imperdonable...- Comentó Joaquín, mirando la punta de su varita.
-Mejor ni pensar en eso, se me ponen los pelos de punta.- Rosie miró a otro lado.
-Pareciera que el maleficio imperius es la más sencilla de hacer.- Andrea comentó, mirando el libro de texto.- No hay forma de comprobar que alguien haya sido sometido con ese hechizo.
El día estaba especialmente tranquilo, había poco viento y ya había dejado de nevar. Esa calma daba mala espina.
Kandy estaba pasando por ahí cuando los escuchó a hablando del tema, obviamente no iba a perder una oportunidad tan única de asustar mocosos de tercer año.
-Claro que es sencillo.- Dijo, ubicándose frente a los jóvenes.- Sólo debes desearlo.- Sacó su varita. Joaquín abrió los ojos como platos. Podría sonar exagerado, pero todos los presentes tenían la sensación de que Kandy tenía la capacidad de hacer un maleficio de ese tipo sin ningún remordimiento.
-Guarda eso. — Espetó el tejón. — No deberías meterte con lo que no comprendes. —
— ¿Ah sí? — Contestó burlona. — ¿Y qué es lo que harás si eres un débil bueno para nada? Por eso estás dónde estás, la casa de los vagos. —
Los alumnos que estaban en el pasillo que escucharon a la Gryffindor se acercaron formando un círculo entre ellos, estaban cansados de los comentarios venenosos de Kandy, así que comenzaron a defender a su compañero, a pesar de sus intentos la brabucona no cedía, estaba decidida a volverle la vida imposible.
— Al menos yo tengo amigos que me quieren y se preocupan por mí. — Joaquín intentaba seguir defendiéndose pero los comentarios eran demasiado ofensivos e hirientes.
Diana estaba en la esquina del patio, bajo un árbol, en cuanto se dió cuenta del amontonamiento de gente trepó para ver qué pasaba, al notar que uno de sus mejores amigos estaba en medio del lío no lo dudo, se tiró del árbol y se acercó a ellos con los aires de superioridad que tanto la caracterizaban.
— Dejen de perder el tiempo con alguien como ella. — Dijo, mientras la rebaja con la mirada.
— No deberías meterte donde no te llaman. — Contesto Kandy con asco, revoleando los ojos.
— Y tú deberías conseguirte una vida en vez de tratar de llamar la atención. — Replicó la muchacha, alzando una ceja desafiante.
— Yo no... — Kandy se había callado, frunció el entrecejo con arrogancia, una niña de tercero no la humillaría. — Yo no hago eso, tú eres la que viene a meterse dónde no la quieren. —
Amara que estaba dando un paseo con Malía para contarle sobre la situación delicada en la que se encontraba su amistad con el prefecto de cabello rubio.
— Es una maldita rubia resentida. — Bufó Malía. — ¿Qué es eso? — Preguntó viendo el aglomeramiento de personas.
— No le digas así. — Defendió Amara mientras se daba vuelta para ver a qué se refería su amiga.
— Deberías intervenir... Aunque la que está metida es Kandy...— Malía se encogió de hombros, pero Amara ya no estaba a su lado.
— Diana, no merece la pena, por favor. — Pidió la prefecta.
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Puertas Adentro
FanfictionUn grupo de estudiantes reciben su carta para asistir a Hogwarts. De todas partes del mundo se encuentran en el Hogwarts Express. ¿Qué pasará con nuestros queridos pupilos?
