Los alumnos que entraron al club de vuelo se sentían emocionados y temerosos por lo que les esperaba.
- ¿Nadie siente nervios? - dijo Xime disimulando los suyos.
- El miedo es de débiles. - contestó Diana, aunque sus piernas temblaban mientras repetía sus palabras.
- A ver chicas, esto es nuevo y todos estamos ansiosos pero el miedo no falta - explicaba Allen, la pequeña golondrina de Ravenclaw, apaciguando la charla.
Aixa, Halsey y Milo estaban sentadas en la otra esquina sin preocupación alguna, habían esperado ese momento por mucho tiempo y lo único que querían era comenzar.
Fernando se paró en medio de la habitación y llamó la atención de los presentes.
— ¡Escuchen! Este encantamiento aturde a la víctima y la deja inconsciente. — Comenzó con calma. — Sin embargo no lo intentaremos contra nosotros por cuestiones de seguridad. — Un suspiro en señal de desaprobación resonó por el fondo, especialmente por parte de Yoan, Nico, Halsey y Milo.
Todo iba relativamente bien, ya que los alumnos practicaban con mucho esmero pero nadie había logrado hacerlo.
— No se preocupen... — Aclaró Fernando. — No esperábamos que lo... — un grito lo Interrumpió.
Diana había gritado el encantamiento con tanta frustración que el hechizo salió disparado dándole de lleno en la cabeza a la prefecta de Ravenclaw.
— ¡Fue un accidente! — Exclamó la chica.
— ¡Que alguien busque a su novio! — Gritó Lía, quien supuso que eran pareja ya que pasaban mucho tiempo juntos, aunque últimamente difícilmente cruzaban palabra.
Kandy que estaba al acecho del club del duelo por excluirla (según la pandilla de doña sangre sucia tenía comportamientos agresivos), sonrió como el mismísimo gato risón, salió corriendo en busca de la profesora quien a su vez es jefa de casa.
— ¡Sebs! ¡Sebs! — Chillaba Gaby. — ¡Te necesitamos hubo un accidente en la práctica de hoy! —
El Slytherin ni la miró.
— No es mi turno de supervisarlos ni tampoco es mi culpa que la prefecta de la inmunda casa de los pitufos no sea responsable y no cumpla con sus deberes. — Espetó, haciendo referencia al azul del uniforme de su amiga.
— ¡Pero..! — Siguió Gaby.
— Ya he dicho todo lo que tenía que decir. — Interrumpió el mayor, mientras daba media vuelta para seguir su camino.
Mientras tanto los chicos buscaban una forma de solucionar el pequeño accidente.
— ¡Soy un desastre como instructor! — Dramatizaba Fernando.
— Ya probé con todos los contra hechizos pero ninguno sirve. — Se quejó Joaquín.
— Tal vez estamos haciendo algo mal. — Sugirió Rosie.
— ¿Fernando, podrías dejar tu crisis existencial y ayudar? — Bufó Andrea.
En ese preciso momento una furiosa McGonagall entró a la sala en donde estaban reunidos, junto con una muy sonriente Kandy.
— ¿Qué está pasando aquí, Vega? — Preguntó en tono acusador la profesora de transformaciones. — Sabe muy bien que el club fue admitido porque prometieron seguir las reglas al pie de la letra, y una de ellas era: no practicar con los alumnos. —
Fernando titubeó.
— Fue.. fue un accidente, puede pasarle a cualquiera.
La jefa de casa de los leones puso sus manos en la cadera.
— No es un accidente si usted ordena que practiquen entre los mismos estudiantes porque usted supone que no le puede funcionar a la primera.
Ante tal acusación todos dirigieron su vista a la leona, apenas y se dieron cuenta de su presencia, seguía sonriendo orgullosa por haberse "preocupado" por los demás.
-Es una...- Diana comenzó a arreglar sus mangas, dispuesta completamente a darle otro puñetazo, y vaya que lo iba a disfrutar.
-Déjalo, Diana.- Sara la sujetó.- Tengo algo mejor.- Aixa y ella se miraron.
Aixa levantó la mano, leyendo la mente de Sara.
-Maestra, no me gusta estar de acusona, pero pasa que en realidad Kandy fue la de la idea de lanzarle el hechizo a Amara. Entiendo que tienen algún tienen algún tipo de rivalidad.- Aixa miró a Diana con esos ojos de "Sígueme el juego" que tanto conocían.
-Es cierto, profesora, Kandy estuvo sugiriendo que practicaramos entre nosotros todo este tiempo. A Diana sólo se le escapó, no fue intencionado.- Continuó Sara.
-Yo le apuntaba al muñeco de práctica, Amara pasó por el frente.- Diana se cruzó de brazos.
Kandy profirió una exclamación.
-Profesora, no es cierto. Usted sabe que yo jamás, jamás, jamás le haría daño a un estudiante.
McGonagall odiaba quitarle puntos a su casa, pero Kandy tenía antecedentes de ser agresiva, y no podía ignorar el hecho de que tan sólo hacía unas semanas que había intimidado a alumnos de cursos menores con maleficios imperdonables.
Sebs esperó a que no hubiese personas en el pasillo y se dirigió rápido a la enfermería, disimulando sus motivos. La prefecta de "la casa de los pitufos" estaba tendida en la camilla, ya despierta, sujetando una bolsa de hielo en su nuca.
-Si serás tonta...- Ciel rodó los ojos, al notar que Amara lo había visto y le sonreía.
-Sabía que no podías dejar de hablarme por tanto tiempo.- Musitó.
-No te creas tanto, vine obligado.- Se acercó y golpeó la frente de la castaña con un dedo.
-Debido a las circunstancias...- Suspiró la profesora.- Y considerando que hay demasidos testigos... Deberé quitarle a la casa de Gryffindor 20 puntos.- Flor abrió los ojos como platos mientras Kandy hacía un ademán de hablar.- Por poner en riesgo la seguridad de los estudiantes. Y queda estrictamente prohibido que usted se acerque a este salón en horario de práctica del club.- Finalizó, mirando a la alumna de quinto año de su propia casa.- Se finaliza la práctica de hoy. Buenas tardes.
Minerva salió con el mismo paso apresurado con el que había llegado y se dirigió a la enfermería. Al llegar, vio a ambos prefectos hablando, y no sintió la necesidad de interrumpir. Pasó directamente a hablar con Madame Pomfrey.
-Te recuerdo que me debes una clase.- Dijo Amara.
-Como digas.- Sebs rodó los ojos, con su habitual tono de sarcasmo que Amara nunca entendía. A la prefecta se le iluminaron los ojos.
-¿De verdad vas a ayudarme?.- Se incorporó rápidamente, con una expresión luminosa.
-Uff, por supuesto.- Nuevamente usó ese tono irónico que tanto lo caracterizaba y que su amiga definitivamente no iba a captar nunca.
La sesión de duelo concluyó con aires de risa y victoria. La profesora McGonagall había encantado el piso para que Kandy no se acercara a ese salón mientras entrenaban y encima le había quitado puntos a la desgraciada esa.
-Es que es una zorra...- Diana resopló.
-Sí que nos debe odiar ahora.- Rió Sara, recostada en la cama.
-Vaya que disfrute...- Aixa estalló en carcajadas otra vez.
El club de duelo era cada día mejor. Eran buenos amigos y se apoyaban entre ellos. Había sido un acierto.
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Puertas Adentro
أدب الهواةUn grupo de estudiantes reciben su carta para asistir a Hogwarts. De todas partes del mundo se encuentran en el Hogwarts Express. ¿Qué pasará con nuestros queridos pupilos?
