Miranda estaba terminando de colgar las guirnaldas cuando sintió pasos acercarse.
-Te juro que si no paso transformaciones me lanzo de la torre de astronomía.
-Amara, te juro que unas ganas de golpearte que no te imaginas.- Malía giró el pomo de la puerta.- Digas lo que digas siempre apruebas.
-Sorpresa!- Gritó Miranda con los brazos en alto al tiempo que comenzaba a sonar una alegre música navideña.
-Quedó precioso!- Exclamó Laura mientras veía cómo caían ilusiones fe copos de nieve desde el techo.
Miranda se había esforzado en las guirnaldas y las luces y un bonito árbol de Navidad cargado de adornos y listones.
Malía se sentó en su cama a contemplar lo bello que había quedado todo.
-Miranda eres una genia, lo juro.
-Cómo encantaste el techo?- Laura miró hacia arriba viendo cómo los copos desaparecían al tiempo de tocar los castaños cabellos que descendían por sus mejillas.
Nico, por otra parte estaba haciendo todo a mano (como era tradición en su familia). Sus compañeros de cuarto lo miraron con risa mientras colgaba un par de copos de nieve en el árbol.
-Déjame ayudarte.- Dijo uno comenzando a mover su varita.
-Me gusta hacerlo sin varitas.- Sonrió. No podía evitar recordar a su familia. Era tradición que todos adornaran el árbol y para Nico estar en un colegio de magia no era motivo para faltar a sus costumbres.
Natalia, Hillary y Alondra habían decorado su cuarto en conjunto, toda la habitación brillaba como una estrella.
Joaquín se sentó en el borde de la cama y miró a Fernando.
-Es que me da una pereza... En serio tenemos que decorar? - Preguntó mientras Fernando cargaba una caja con adornos amarillos y negros.
-Es tradición.- se encogió de hombros y le lanzó un par de guirnaldas.
-Vamos, vamos!- Gritó Hillary, dando palmaditas con las manos.- Moviendo esas manitas. Quiero que todo quede per-fec-to.
Sebs movía su varita con agilidad en la sala común de Slytherin, estaba quedando precioso con los adornos verdes con sutiles toques de plateado.
-Oye.- Dijo Andrea tocando su hombro.- Qué hago con esto? - Señaló la enorme enredadera con muérdagos de plata que cargaba en los brazos.
-Podrías colgarlos en la entrada.- Sebs señaló la puerta y Andrea se fue sin decir nada.
Como era costumbre, el baile de Navidad era ese 25 de diciembre y había un gran revuelo en todas las salas comunes. Tomás aún no decidía si quedarse en el colegio o no. La sala común de Hufflepuff era acogedora.
-En serio vas a irte?- Le preguntó Marcos en la entrada de la habitación.
-Aún no lo decido.- Sonrió.
-Vamos.- Marcos le golpeó el hombro despacio.- Quédate, te vas a divertir. Además, pronto es el baile de Navidad, no te lo perderías, o sí?
-Va... Me quedo.- Tomás dejó de doblar la ropa en su maleta y la devolvió a su ropero.
-Cómo se ve este?- Alondra se puso un vestido amarillo y dio un giro en frente de Hillary y Natalia.
-A mí me gusta. Se ve lindo.
-Mmmm, no, muy largo.
-Largo?!- Ale miró a Hillary con sorpresa.
-Nena, tienes piernas para mostrar!- la prefecta de Hufflepuff sacó su varita.- Diffindo!- Exclamó, haciendo una precisa línea en la tela, cortando el vestido por las rodillas. Natalia la miró con reproche.- QUÉ? Ahora está más lindo.
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Puertas Adentro
Fiksi PenggemarUn grupo de estudiantes reciben su carta para asistir a Hogwarts. De todas partes del mundo se encuentran en el Hogwarts Express. ¿Qué pasará con nuestros queridos pupilos?
