Miranda se levantó desanimada. El día anterior había sido verdaderamente agotador.
-Vamos vamos!! Arriba chicas!- Las despertó Amara.
Malía gruñó bajo las sábanas. Amara salió de la habitación un segundo, Aimar estaba afuera haciendo preguntas como era costumbre.
Miranda y Laura se miraron con risa y asintieron. Ambas se metieron bajo las sábanas de Malía.
-Qué se supone que hacen?- Rió la chica.
-Podríamos tomarnos el día y faltar a clases de vuelo...- Lau se acurrucó.
La prefecta volvió a entrar y las observó metidas en la cama. No pudo contener la risa.
Miranda se sentía feliz entre ellas, se sentía querida y aceptada... Parecía tan lejano todo aquello que la esperaba en su hogar...
Llevaban muy poco tiempo de clases, aún no les había dicho a las chicas por qué había llegado unos días tarde al colegio.
-NO ERES UNA BRUJA!- Dijo su padre cerrando la puerta con llave.- No perteneces a ese mundo, no vas a ir.
Sus hermanos ya habían subido al barco búlgaro camino a Dursmtrang. Por qué ella no podía?
Miró por la ventana, qué haría?.
Pasaron dos días hasta que se decidió.
-Alohomora.- Susurró, abriendo la puerta de su habitación. Sus padres habían salido al mercado, así que no la verían.
Tomó su baúl y se dirigió a la chimenea. No había otra forma.
Agarró un puñado de polvos flu y entró, pisando las cenizas.
Las llaves en la puerta giraron, estaban ahí.
Su respiración se agitó y las lágrimas comenzaron a caer.
La puerta se abrió.
-DUMBLEDORE!- Gritó y arrojó los polvos con fuerza.
Segundos más tarde, salía disparada por la chimenea del director. La habitación quedó llena de polvo y cenizas. El director, al ver que lloraba, se apuró a bloquear la chimenea y la ayudó a ponerse de pie.
-Sabía que encontraría la forma, señorita.
María rompió en llanto, no pudo evitarlo.
Luego de que los ánimos estuvieron más calmados, el director le sirvió una taza de té de Melissa y botón de oro.
-Es para la calma.- Dijo acercando la taza. Miranda bebió temblorosa.- Me parece que es el momento adecuado para ponerme al corriente de su situación...
-Ellos no querían que viniera... Me encerraron.- Dio un sorbo.- Dicen que miento, que no soy una bruja...
-Ya veo...- El anciano frunció el seño.- Ya se encuentra a salvo. Su baúl será transportado a su habitación de inmediato.
Miranda dio las gracias y se dirigió a la habitación. Estaba vacía.
Se dio una ducha y se vistió rápidamente. Miró el horario, no iría a clases. Ordenó sus cosas y se recostó. Ya estaba en su hogar.
-Miranda! Vamos!! Se hace tarde!- Lau la sacó de sus pensamientos.
-Creo que hoy hay tarta de fresas de desayuno!- Canturreó Amara saliendo de la habitación.
El ambiente se sentía extraño, como si algo estuviese a punto de pasar.
Ya en el gran comedor, Fernando se sentó con las chicas. Efectivamente había tarta de fresas.
-Aun procesan la solicitud?- Preguntó Laura. Fernando asintió.- Te juro que para mí eres un Huff hecho y derecho.
El chico rió. Esperaba que los profesores entendieran, y lo cambiaran al fin de casa, pero eso sonaba tan descabellado como saltar de la torre de astronomía.
-Nos acompañas al campo de vuelo?- Preguntó Miranda. Fernando era un gran amigo, no le gustaba verlo afligido. Asintió.
Los cinco alumnos se pusieron de pie y se dirigieron hacia la salida.
El chico las miró, se veían tan felices juntas... Sonrió.
Cuando llegaron al patio principal, las cosas cambiaron rotundamente. La tranquilidad y risas de pasillo fueron reemplazadas por gritos y lágrimas.
Dos adultos habían irrumpido en el colegio.
-Exijo que me la traigan ahora mismo!- Bramó el hombre.
Miranda quedó de una pieza en su lugar. Era su padre.
-Es mi hija y no voy a dejar que la retengan contra su voluntad!- Gritó nuevamente.
El señor Filch salió de la escena en dirección a la oficina del director.
El hombre se volteó y la vio. Miranda comenzó a temblar.
-Ven aquí.- Ordenó.
Miranda comenzó a caminar temblorosa, pero Fernando se interpuso en su camino.
-Disculpe, pero no lo conocemos.- Dijo, poniéndose justo en frente de Miranda.
-Quítate mocoso.- Ordenó nuevamente el hombre.- Miranda, ven aquí o te traeré yo mis...
-Oigan en serio no quiero parecer mal educado ni nada pero no me llamo "mocoso".- Interrumpió Fernando.
-Ya vas a ver...- El hombre comenzaba a ponerse morado de la rabia.- Ella no pertenece aquí. Es una mentirosa. No es una bruja.
Fernando estaba realmente desconcertado.
-En serio no eres una bruja?- Se volteó a punto de estallar en risa.
-Te burlas de mí, mocoso infeliz...- El hombre sacó su varita.- Cru...
-Expelliarmus!- Gritó. La varita del realmente enojado señor voló por los aires.- En serio las clases de duelo son muy útiles...- Sonrió.- En fin... Como le iba diciendo... Resulta que Miranda es mi amiga, y es una gran estudiante, y es una bruja realmente asombrosa. Poco le importan sus razones para querer llevársela, pero no vamos a dejar que eso pase.
María se fue dando cuenta de a poco que estaba rodeada de estudiantes con la varita en alto, dispuesta a defenderla.
-Fernando. Retírate.- Habló la profesora McGonagall.- Ya fue suficiente.- Dos aurores llegaron rápidamente al patio, apresaron a ambos sujetos y se aparecieron.- El espectáculo terminó. A clase todos.
El patio fue despejandose de a poco.
No podía creerlo... Miranda de echó a llorar, sentada en el suelo.
¿Qué acababa de pasar?
Sintió que unos cálidos brazos a su al rededor.
-Todo está bien...- Fernando acarició su cabeza.
-Fernando, a mi oficina, ahora mismo.- La profesora se dio media vuelta y comenzó a caminar. Se puso de pie y la siguió.
-Lo que hiciste fue tremendamente irresponsable.- Espetó la profesora cuando ya estaban en el despacho.
El profesor Dumbledore entró en el despacho seguido por los tres jefes de casa restantes.
-Profesora, yo...
-No quiero escuchar nada al respecto. Lo correcto hubiese sido esperar a que algún profesor apareciera.
-Pero Miranda...-La profesora lo atravesó con la mirada.
-Profesor Dumledore.- Snape habló por primera vez.- Me parece que un alumno de tal calaña no merece permanecer en la casa de Slytherin...- Francisco se volteó violentamente.- Como jefe de la casa, me rehúso a permitir que un estudiante así se dedique a mancillar el honor y la gloria que nos caracteriza.
-Tienes razón, Severus. Lo que hizo el señor Vargas no se corresponde para nada con los valores de Slytherin. Me temo... Que debe ser expulsado... Debo informarle que ya no podrá ingresar a los dormitorios de esta casa...
-Me están... Expulsando?- a Fernando se le quebró la voz. Era imposible. No podían expulsarlo, ni siquiera había sido tan grave.
-Me temo que las acciones que has tomado, interponerte en un asunto familiar por defender a una amiga, amenazar a un mago con experiencia, desarmarlo incluso a pesar de que estuvo a punto de lanzar un maleficio imperdonable... No se condice para nada con los valores de la casa de Slytherin...-Dumbledore se acomodó las gafas. Snape lo miró con suficiencia.- La bondad y lealtad que has demostrado hoy son valores que ningún estudiante de Slytherin podría alcanzar.- Snape se volteó hacia el profesor con una expresión realmente ofendida.
-Está diciendo que...
-Estoy diciendo que me temo que debemos hacer esto... Otra vez...- El anciano señor apareció en su mano al sobrero seleccionador. Al ex alumno de Slytherin le brillaron los ojos.
Se sentó derecho mientras el profesor ponía el sombrero sobre su cabeza.
-Ah... Eres tú otra vez... Ya veo... Debo decir que lo siento mucho... Incluso la magia más poderosa puede equivocarse al juzgar a alguien... Disfruta tu nueva casa, tejón.- El sombrero le habló en su cabeza, y sólo un segundo después, lo gritó.- HUFFLEPUFF!
-Madame Sprout... Dejo en sus manos la bienvenida de su nuevo alumno. Sé que será una gran herramienta para su casa.- Dumbledore hizo una seña y con un movimiento de varita, el uniforme del muchacho cambió de color: Lo había logrado.
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Puertas Adentro
FanfictionUn grupo de estudiantes reciben su carta para asistir a Hogwarts. De todas partes del mundo se encuentran en el Hogwarts Express. ¿Qué pasará con nuestros queridos pupilos?
