»Nico DiAngelo un Omega que afirma no querer o necesitar un Alpha, al mudarse de país y entrar en una nueva escuela, por obras del destino, entra en celo al oler a Will Solace, el que será su Alpha destinado.
Este tendrá que aprender a como tratar...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
—Will, despierta—susurraba Nico en el oído de su novio—, ya casi tenemos que bajar.
El Alfa lo escuchaba claramente, pero no quería despertar aún, era la primera vez en esa semana que dormía así de bien y creía altamente hipócrita a Nico, quiero decir, le estaba diciendo que se levantara mientras él aún estaba acostado sobre su espalda desnuda.
—No quiero— gruñó Will enterrando la cara en una almohada—, y sé que tú tampoco.
—De no querer, no quiero, pero tenemos que bajar—Nico besó el omoplato de su novio y se levantó de la cama para estirarse bien—, mira ya me levanté.
Will giró la cabeza y vio a Nico de pie estirando la espalda.
—Eres hermoso.
—No porque me estás halagando te voy a dejar holgazanear todo el día.
—No te pido todo el día, con cinco minutos más basta.
—Me voy a bañar y cuando vuelva, quiero verte despierto, ¿de acuerdo?
—Claro que sí.
Nico fue al baño y se desvistió rápidamente y se metió en la regadera, no tenía planeado tardar mucho tiempo; amaba estar con su novio, pero ahora mismo había una persona a la que no había visto en casi un año y no podía permitirse no darle su atención plena. Lavó su cabello de manera rápida y de igual manera terminó de lavar el resto de su cuerpo.
Por ser diciembre la temperatura había decidido ser un hijo de puta total y era imposible salir mojado del cuarto de baño sin morir de frío. Se secó lo mejor que pudo y salió desnudo para vestirse en su cuarto, a ver si eso motivaba un poco más a Will.
Al volver vio al rubio en la misma posición de cuando se fue a bañar.
—Will—Nico se acercó a su novio y besó su hombro—, despierta ya.
El rubio gruñó y en respuesta el Omega se trepó en su espalda, tratando que la mayor cantidad de piel tocara su espalda desnuda.
—Si te apuras, tal vez podamos hacer algo rápido...—susurró Nico en su oído—, ya sabes...
Will gruñó y abrió los ojos lentamente.
—¿Qué?
—Ya sabes, puedo hacer algo por ti...
—¿Me estás ofreciendo algo?
Nico besó la espalda de Will y con ayuda de sus manos trazó sus costados. El rubio hizo un ruido similar a una risa ahogada y tomando las piernas del italiano lo ayudó a ponerse de pie.
—¿Eso es un sí?—preguntó Nico una vez que el Alfa se sentó y vio con diversión cómo las marcas de la sabana en aquel abdomen marcado. Estiró la mano y empezó a peinar un poco el cabello de Will.