»Nico DiAngelo un Omega que afirma no querer o necesitar un Alpha, al mudarse de país y entrar en una nueva escuela, por obras del destino, entra en celo al oler a Will Solace, el que será su Alpha destinado.
Este tendrá que aprender a como tratar...
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Tony salía del club de ajedrez concentrado en no tropezar o tirar las cosas que tenía en brazos. La escuela estaba prácticamente vacía a estás horas, solo los clubes que tenían una habitación designada podían quedarse hasta las 6:00 pm, como máximo.
Cuando bajó al primer piso olió algo en el aire que lo detuvo en seco. No era un olor totalmente desconocido, pero tampoco era uno súper familiar. Se asomó en cada salón de la planta baja buscando la fuente de ese aroma; entró a siete aulas distintas hasta llegar a la del fondo, donde dicha esencia se hizo más nítida. Claro que se asustó un poco, o sea, esa aula en específico estaba totalmente oscura y con la puerta medio abierta. Sin querer asustar a quien estaba adentro, tocó suavemente la puerta usando su codo y al no recibir respuesta entró.
Con la luz que entraba del pasillo y las ventanas pudo ver una pequeña figura hecha un ovillo al lado del escritorio del profesor.
Y cuando pudo enfocar bien la vista en ver quién era y que pasaba, se le cayó el corazón.
—¿Nico, estás bien?—preguntó Tony desde la puerta. Cuando sus miradas conectaron, vio que los ojos de su pequeño cuñado estaban muy rojos, llorosos e inflamados—¿Puedo pasar?—preguntó dejando las cosas que traía en los brazos en uno de los escritorios. Nico asintió.
Tony caminó lentamente para sentarse al lado de Nico. Pero él no dejaba de llorar y sollozar bajito, evitando su mirada.
Él no era muy consciente de la situación de Nico, Bianca de vez en cuando mencionaba ciertas cosas sobre él, pero sentía que era descortés preguntar.
—¿Pasó algo?—preguntó inmediatamente arrepintiéndose. Obviamente había pasado algo, ¿¡por qué otra razón estaría llorando?!
Nico volteó la cabeza y Tony Bennett se empezó a preguntar si los di Angelo son su debilidad. Su cara era tan parecida a la de Bianca que le dolió un poco más el corazón, pero lo que sí hizo qué se le rompiera el corazón fueron las lágrimas que se deslizaban por sus mejillas. Nico solamente asintió con la cabeza.
—¿Q-quieres hablar?—preguntó Tony realmente sin saber qué haría si decía que sí.
—Will y yo nos peleamos...—Dios mío, sonaba tan triste.
—Y... ¿nunca habían peleado?— Tony se deslizó suavemente en el piso al lado del Omega.
—Sí, ya sabes, lo normal, pero... es que esta vez fue distinto.
—Ya veo...—Nico seguía sollozando un poco y Tony hizo lo impensable: colocó su mano en la espalda del menor—, lamento mucho oír eso.—dijo acercándose un poco.
—Tony... ¿sabes cuales son los problemas de Alfa?—preguntó mirándolo de nuevo.
Wow, realmente no esperaba esa pregunta. Suavemente retiró su mano porque no sabía si lo estaba incomodando.