»Nico DiAngelo un Omega que afirma no querer o necesitar un Alpha, al mudarse de país y entrar en una nueva escuela, por obras del destino, entra en celo al oler a Will Solace, el que será su Alpha destinado.
Este tendrá que aprender a como tratar...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Al llegar a la casa de los di Angelo, al pobre Will le fue encomendada la tarea de bajar las maletas que anteriormente había guardado.
—Nico, procura que no se caiga nada.— dijo nonna mirándolos desde la puerta antes de entrar.
Will miraba las maletas con decisión. No es que fueran muy pesadas, pero no quería romper nada, lo que implicaba la necesidad de ser sumamente cuidadoso y últimamente se sentía incapaz de hacer algo delicadamente.
—Te puedo ayudar si quieres.— le dijo Nico poniendo una mano en su espalda.
—No es necesario bebé—dijo besando su frente—. No lo olvides que tengo que impresionar.
—La mera vista de ti es impresionante.—dijo Nico mirando el maletero—¿Recuerdas cuando te dije que los di Angelo no viajamos ligero?
—Sip.
—De la misma manera, los di Angelo pueden cargar sus yunques.
—¿Dudas de mi fuerza?
—Parece que tú mismo dudas de tu fuerza, joven Solace.
Will se quedo sin palabras. Si bien sabía que los dos estaban bromeando, pero no estaba muy lejos de la realidad. La última vez que había usado una mediana parte de su fuerza, golpeó a un tipo hasta casi matarlo.
—¿Yo? Pff, me ofendes— Will tomó la maleta que arriba y con cuidado la bajó—. Listo, faltan dos.
—Ooh, no sabes, ojalá mi abuela haga algún postre.— dijo Nico mirando a Will bajar la segunda maleta.
—¿Cómo cual?
—Uyy, no sé pero estoy emocionado.
—Pues... no puedo esperar a llegar a casa.
—Mi amor, ya estamos en tu casa.
Nico sonrió con una mueca.
—O sea, sí, sé que ya estamos en mi casa, pero me refiero a entrar.
—No te preocupes, ya termine— dijo bajando la última maleta, para después tronarse los nudillos—, ¿nos vamos?— preguntó tendiéndole la mano.
Nico sonrió.
—Me encantaría, pero alguien tiene que meter las maletas.
—Cierto—dijo Will a la par que tomaba dos de las maletas—, tú agarra la maleta roja.
—Okey. —Nico hizo lo que le dijeron. Si bien quería que Will conociera más a su nonna, el también quería pasar tiempo con él, a pesar de tenerlo todo el tiempo para él. —Espera.
—¿Que pasa?
—Ah, es solo que... ¿me da un beso?— preguntó Nico subiendo las escaleras de la entrada.