»Nico DiAngelo un Omega que afirma no querer o necesitar un Alpha, al mudarse de país y entrar en una nueva escuela, por obras del destino, entra en celo al oler a Will Solace, el que será su Alpha destinado.
Este tendrá que aprender a como tratar...
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La lluvia azotaba las ramas de los árboles que solo hacían era golpetear contra la ventana del cuarto de Will, haciendo que el rubio buscara por instinto el cuerpo del Omega que de él emanaba un suave aroma a jazmín, y al abrir un poco los ojos y diviso a Nico que dormía plácidamente tapado hasta por dejado de la nariz que solo le daba un aire más puro.
Will beso su coronilla y pudo oler como el italiano olía a él, casi en su totalidad. Y así como se levanto se volvió a dormir, sin perturbar el sueño de su amado novio.
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Al despabilar un poco en la mañana, Nico pudo sentir que no tenía frío en lo más mínimo y luego pudo sentir los fuertes brazos de Will alrededor de su cintura y cadera.
Nico empezó a ronronear en los brazos del Alpha, sin querer levantar al rubio.
La habitación del Alpha estaba inundado por el aroma combinado de la pareja, aunque sin duda alguna el olor de Will dominaba en la recámara.
Y al aburrir un poco los ojos pudo ver que en el techo aún habían un par de estrellas. Nico sonrió pensando en un Will de siete años pidiendo a sus padres que pusieran aquellas estrellas ahí. Sintió como el corazón le daba un brinco cuando imagino una habitación igual pero esta le pertenecía sus cachorros.
Las manos de Nico empezaron a palpar la forma de la trabajada espalda de su novio, maravillado por el tacto de los músculos ajenos; fue recorriendo la cintura y abdomen con un tacto suave para no despertar a lo rubio durmiente. Cuando palpo sus fuertes piernas soltó un involuntario jadeo.
Wow, pensó Nico tocando aquella firmeza. Poco después de acabar de recorrer el escultural cuerpo de Will fue a tantear la dormida cara de su destinado.
Toco su mandíbula, sus pómulos y sus labios, maravillado de que aquel hermoso hombre frente a él le fuera tan devoto. Pensar que ese bello hombre le pertenecía.
—Nico... ¿estás tocándome mientras duermo?— pregunto el rubio sin abrir los ojos. El italiano por su parte se hallaba más que sonrojado por ser descubierto de infraganti.
—Si...— no había caso en mentir, pensó el italiano. Al momento de alzar l mirada Will volvía a tener los ojos cerrados y respiraba pausado, Nico penso en como la noche anterior se habían desvelado y todas las emociones fuertes que ambos habían experimentados. No podía culpar a su novio por estar cansado.—descansa.—dijo besando la mandíbula de Will.