»Nico DiAngelo un Omega que afirma no querer o necesitar un Alpha, al mudarse de país y entrar en una nueva escuela, por obras del destino, entra en celo al oler a Will Solace, el que será su Alpha destinado.
Este tendrá que aprender a como tratar...
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Tras irse del baile, Nico le había insistido con muchísima energía que pasaran la noche juntos, si bien ahora que sabía el contexto de su novio ni muerto lo iba a presionar para hacer nada, pero incluso él había aceptado y Will siempre salía con cualquier cosa para sorprenderlo.
Al llegar a la casa del rubio, se escabulleron para no despertar a sus padres. Subieron las escaleras entre besos rápidos, uno que otro resbalón y un gran golpe contra el barandal. Ambos se miraron aguantando la risa y cuando al fin estuvieron en la habitación de Will, ambos pudieron reír libremente.
—¿Crees que los hayamos despertado?—preguntó Nico tapándose la boca para no reírse tan alto.
—No lo sé, espero que no...— Will se acercó más a Nico y lo atrapó por la cadera.
—¿Sabes? Mi cuarto te extraña mucho, mañana tendremos que ir a mi casa para...— Will lo interrumpió con un beso y Nico no encontró ningún problema en ello.
—Te ves maravilloso en traje...—murmuró contra los labios de Nico.
—Tu también...— Nico tocó los hombros de Will haciendo que los vellos de su nuca se erizaran—, deberías vestirte así más seguido...
—Claro que sí, amor— Will empezó a jalar un poco la corbata de Nico hasta deshacer el nudo—, por ti, todo.
Al empezar a desabotonar la camisa del Omega, volvieron a besarse; sus lenguas hacían un ruido tan indecoroso que las piernas de Nico temblaban, pero eso no los detuvo de empezar a deshacerse un poco de la ropa. Con bastante torpeza se lanzaron a la cama del rubio aún besándose y buscando desesperadamente fricción. Cuando el menor se quitó sus zapatos y sus pantalones estaban cerca de sus rodillas, se apartó un poco de los labios del Alfa.
—¿Estás seguro?—preguntó mirando a su novio, acariciando su cara.
Will dejó los pantalones de Nico para apretar sus muslos, después de un momento soltó un pequeño suspiro.
—La verdad... no sé...
—No tenemos que hacer nada, ¿sabes?
—Es qué... tengo una idea... pero no sé si vayas a aceptar lo qué te quiero proponer... porque... si quiero tener sexo contigo...
—Okay, ¿y si en vez de negar tu solito tu propuesta me dices de que se trata?
Will trató de disfrazar el silencio con pequeñas caricias y besos hasta que finalmente habló:
—¿Y si cambiamos lugares?—preguntó terminando de quitarle los pantalones.
Nico no podía creer lo que Will le había propuesto. Nunca en su vida había visto algo así, quizás en alguna propuesta atrevida en alguna película para adultos, pero nunca había visto que se llevara a cabo.
—¿Seguro? Digo, entre tu y yo no hay punto de comparación... no creo que sientas nada...
—¿Alguna vez lo hemos probado?—preguntó Will, acariciando los hombros y cuello del pelinegro.