»Nico DiAngelo un Omega que afirma no querer o necesitar un Alpha, al mudarse de país y entrar en una nueva escuela, por obras del destino, entra en celo al oler a Will Solace, el que será su Alpha destinado.
Este tendrá que aprender a como tratar...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
A mediados del mes de noviembre, Nico había empezado a notar que la escuela tal vez no era lo suyo. Repasaba para los próximos parciales, pero nada más ver los temas de nuevo hacía que le doliera la cabeza. Normalmente estudiaba con Jamie, Jacob o Will, pero también quería estudiar por su cuenta. Pero ahora no tenía tiempo para pensar en cómo odiaba la escuela.
Ahora mismo estaba sentado en la sala de espera del aeropuerto moviendo las piernas ansioso.
—Calma Nico.—decía su madre a su lado, igual de ansiosas.
—Sí, me estás poniendo nerviosa, para.—Bianca le pegó suavemente en la pierna.
—¿Ya llegó?—preguntó Nico agarrado firmemente a la mano de Will.
—Está desembarcando.—María trató de tranquilizarlo. —Ya falta poco.
Nico dejó de mover las piernas y se recostó contra el hombro del rubio, quien le rodeó con su brazo y lo acercó más a él.
—Calma, ya casi llega.—susurró mientras dejaba un beso en su sien.
—Ya quiero que la conozcas.—susurró Nico besando rápidamente a su novio en la mejilla.
—Lo sé, bebé, lo sé, ya casi.
—¿Cómo están tus padres, Will?—preguntó María sonriendo.
—Ellos están bien... mi padre por fin se tomó unos días de vacaciones.—Will había recibido un mensaje de Nico temprano por la mañana que decía: Ven a mi casa a las 11:15 y vístete bien. Y eso hizo. Tomó una de las mejores camisas que tenía, se puso unos pantalones y zapatos de vestir.
Y ahora entendía un poco el por qué del "vístete bien" los tres di Angelo iban vestidos como si fueran a algún desfile de moda en Milán.
—Eso es muy bueno, dile de mi parte que no sea un loco y que descanse.
—Claro que sí, señora.
—Ay, cariño, no me digas señora, María está bien.
—Dile suegra.— susurró Bianca bromeando. Will y Nico se sonrojaron.
—No me molesta en lo absoluto.—claro que lo había escuchado.
El teléfono de María sonó.
—Oh Dioses, ya vuelvo.—dijo mientras se ponía de pie.
—Bebé... no te quería preguntar, pero ¿por qué tan elegantes?
—Ah... es que mi abuela llega hoy y quería que se conocieran.—dijo mirándolo sonriente.—Y pues... ella es muy glamurosa... —Will rio, haciendo que el corazón de Nico diera un mortal hacia atrás. —Ah, pero no te preocupes, te va a amar.
—Quién está preocupado eres tú, mi amor.—bromeó Will sonriendo.
—Es que... desde que llegamos a Nueva York, no la he visto.