»Nico DiAngelo un Omega que afirma no querer o necesitar un Alpha, al mudarse de país y entrar en una nueva escuela, por obras del destino, entra en celo al oler a Will Solace, el que será su Alpha destinado.
Este tendrá que aprender a como tratar...
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Las fiestas pasaron calmadas para Nico, pasó navidad con su familia y mucho Skype con su novio. Año Nuevo fue una fiesta enorme en casa porque celebraron con sus primos y tíos. Las parejas de sus primos también estaban ahí, para sorpresa de todos, Thalia llevó a Reyna a la cena. Jason y Piper estuvieron con él toda la noche para que no extrañara tanto a Will, quien volvería a Nueva York el 13 de enero. Aunque no lo extrañaba tanto como en los primeros días.
Will le mandaba muchas cosas de lo que veía en Florida o los lugares que visitaba con sus amigos. De hecho hasta se sorprendió un poco cuando vio que Año Nuevo lo pasó con ellos en un club nocturno. Él siempre lo ha pasado en familia y aunque para el no tuviera mucho significado, quizás si no lo pasase en familia, no lo celebraría.
Igual habló con Jamie y Jacob seguido y se veían cada que había oportunidad. El embarazo iba viento en popa y los dos se veían muy felices.
Actualmente Nico yacía en su cama, viendo un documental sobre asesinos seriales. El clima seguía siendo una perra helada y su pereza estaba por salir volando de la ventana por el frío que congelaba sus pensamientos.
Bajó el teléfono y miro fijamente en dirección a su armario. Sería tan fácil solo levantarse por una colcha y volver a la cama para continuar su tarde. Y sin pensarlo más se levantó y sacó con lo que iba a taparse. Al estar de nuevo en la cama se ayudó con sus pies para quedar completamente arropado y se encontró con la grata sorpresa de que esa exacta colcha era la que había usado el último día que vio a Will.
Al hundir su nariz y aspirar profundamente, un gemido se escapó.
Esa manta olía a mucha acción pasada, pero sobretodo estaba perfumada por Will, y llevaba casi un mes sin oler a su novio, aunque también recordó lo que había pasado aquel día.
Will había ido a su casa para pasar su ultimo día en Nueva York con él, Nico le había vendido a sus padres la posibilidad de ir con él pero ellos le habían dado un rotundo no por respuesta. El Omega le contó esto al rubio y este solamente lo había acurrucado en sus brazos. Estuvieron acostados un gran rato en lo que se le pasaba el coraje al menor.
—No quiero que te vayas...— se quejó mientras escondía su cara en el cuello de Will.
—No va a ser para siempre, ni siquiera va a ser un mes.— explicó Will acariciando el cabello de Nico.
Es fácil para ti decirlo, pensó Nico. Desde que su relación había iniciado estaban juntos casi siempre y se tenían cerca, esta iba a ser su primera vez estando tanto tiempo separados. Nico no sabía si iba a sobrevivir la ausencia de Will y sus feromonas.
—Pero está cerca de serlo...
—¿Quieres que haga algo por ti, amor?
—No ir.
—¿Algo aparte de eso?
Derrotado, Nico se incorporó un poco para ver los ojos de Will. Esos hermosos ojos azules.