»Nico DiAngelo un Omega que afirma no querer o necesitar un Alpha, al mudarse de país y entrar en una nueva escuela, por obras del destino, entra en celo al oler a Will Solace, el que será su Alpha destinado.
Este tendrá que aprender a como tratar...
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Tanto Nico como Will no sabían que decir. El condon estaba roto, y un Will salvaje en celo acababa de terminar de anudar... dioses.
—¿Will?— Nico empezó a llorar, no sabía de que, habían mil y una emociones surcando su cabeza en momento.
—N-Nico, no.. no.. no llores...—Will tomó la cobija y tapo a Nico.
Nico lloraba y temblaba, estaba muy asustado... hacía no mucho los dos habían fantaseado sobre bebés, y en ese punto, le pareció una buena idea, pero... en ese momento, ya no. Le aterraba la idea. Aun no quería. Aun eran muy jóvenes.
—¿Q-que pasa si me embarazo...?
Will rodeo a Nico y besó su frente, empezó a liberar un poco de feromonas y una vez calmado el italiano, suspiro.
—No te preocupes, mi amor, ahora iré a comprar la pastilla del día siguiente... no te preocupes...— Will empezó a levantarse lentamente para buscar su ropa, pero Nico lo tomó por el brazo.
—N-no me dejes... espérame y te acompaño...— Nico poco a poco se fue poniendo de pie, sin mucho éxito, las piernas le temblaban y cada vez que sentía como algo mas espeso que su lubricación natural se escurría entre sus piernas, sollozaba.
Will se sentía muy mal, hacer que el amor de su vida llorará por miedo le escocia en el corazón. Termino de vestirse y ayudó a su novio para vestirse, lo limpió y amarro sus zapatos.
—¿Estas seguro que quieres acompañarme? Hay una farmacia a menos de cinco minutos, voy corriendo si es necesario.
—D-déjame ir contigo... p-por favor...
Will suspiro.—De acuerdo, si necesitas ayuda con algo solo dime.
Nico solo asintió, trató de ponerse de pie, pero sus piernas estaban demasiado cansadas al igual que su cuerpo completo... no podía imaginar como estaba el cuerpo de su novio.
—¿Me ayudas a ponerme de pie? — Nico sonrió y Will le sonrió de vuelta.
—Claro. — el rubio se acercó al Omega y lo tomó por la cintura para ayudarlo, el cuerpo de Will parecía llamar al del italiano, y este no parecía quejarse, pero la preocupación se los comía a los dos, y con mucho cuidado, salieron del cuarto y bajaron las escaleras para después salir a la calle.
Las calles estaban vagamente iluminadas y el sol apenas se estaba asomando, las calles estaban frescas y solo había un señor trotando por ahí con su perro. Ambos empezaron a caminar agarrados del brazo, Nico maravillado por la diferencia de entre las casas de Estados Unidos con las de Italia, por los vecindarios por los que vivía sus abuelos maternos, eran departamentos en edificios que parecían de set de película, con pequeños pero bonitos balcones. En cambio, las casas neoyorkinas no eran tan grandes, pero si eran caras y muy juntas las unas a las otras.
—Todo estará bien, no te preocupes. — dijo Will empujándolo un poco con la cadera, haciendo que el Omega diera un traspié, pero debido al agarre del rubio no se cayó.