21 años más tarde
Charlotte
—"Para la final en los 100 metros estilo libre..."—escucho al presentador a través de los altavoces del estadio.
Centro toda mi atención en su voz para que al momento de que mencione mi nombre, camine hacía la piscina y así terminar con esta competencia de una vez por todas.
Escucho como mencionan a otras chicas, en ese momento comienzo a sentirme nerviosa. Sin embargo, recuerdo todas las palabras que me dijeron esta mañana mis entrenadores y logro tranquilizarme un poco.
Es la segunda vez que participo en los juegos Olímpicos, la primera vez gane tres medallas: dos de bronce y una de plata. Esta última, fue en la final de los 100 metros en cambio ahora vengo a pelear por el oro. ¿Por qué? Porque me lo merezco.
He participado en demasiadas competencias internacionales como nacionales, aunque al final nada se compara con el prestigio de los Olímpicos.
Mi pasión por la natación empezó desde muy pequeña. Mi padre se dio cuenta y quizo hacer el intento al meterme a clases de natación. Poco a poco mis entrenadores se fueron dando cuenta del potencial que tenía y básicamente fue ahí donde la natación se volvió mi vida.
—"Representando a México, Charlotte Saavedra Esquivel"—dice el presentador por los altavoces y me adentro al estadio dirigiéndome a mi carril.
Mientras camino, saludo alegre a las personas y puedo visualizar algunas banderas de México moverse entre los espectadores. La sensación que siento en este momento no se compara con nada, simplemente es algo extraordinario.
Una vez que llego a mi carril, comienzo a quitarme la sudadera y el pantalón. Observo mi traje de natación color verde con detalles de color blanco y roko. Me quito mis tenis dejándolos a un lado de la silla y acomodo mis cosas sobre ella.
"Vamos Charlotte, has luchado y sacrificado mucho por este momento" repito una y otra vez en mi mente para darme ánimos mientras me coloco bien mis goggles. Dietas estrictas por parte del nutriólogo, entrenamientos duros y revisiones periódicas por mi tío Rodrigo y especialistas; son solo algunos de los sacrificios que he hecho para estar hoy aquí.
—¡Vamos Charlie, te amamos!—gritan emocionados mis mellizos desde alguna parte del estadio.
Es inevitable no sonreír al sentir a mis hermanos cerca mostrándome su apoyo incondicional. Ellos han estado conmigo en todas mis competencias ya que su presencia me transmite fuerza y poder.
Verifico que el poyete esté en buenas condiciones para posteriormente colocarme encima de el, primero estiro mis brazos y doy pequeñas palmadas a mis piernas; las demás chicas hacen movimientos similares.
Toda mi concentración está puesta sobre mi carril. Respiro varias veces intentado calmar los nervios que comienzar a aparecer.
No pasan más de un minuto cuando escucho el silbato por lo que todas nos ponemos en posición de salida. Mientras espero la señal, respiro profundamente y muevo mis dedos que se apoyan de la orilla del poyete.
Escucho la señal de salida por lo que con todas mis fuerzas salgo disparada hacia la piscina. Nado por unos segundos debajo del agua para después seguir con la carrera; nado lo más rápido que puedo, pero las demás chicas van al mismo ritmo que yo.
Visualizo el extremo de la piscina, apresuro mis movimientos y giro mi cuerpo rápidamente para regresar. De nuevo nado unos segundo bajo el agua y la carrera continua, por eso todas empezamos a nadar rápido. Ocupo las fuerzas que tengo guardadas para aumentar mi velocidad y en los últimos metros nado tan rápido como nunca antes lo había hecho.
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Charlotte
RomanceCharlotte Saavedra es una nadadora profesional mexicana que toda su vida ha perseguido sus sueños al lado de sus mellizos. Mohamed Asad es un árabe millonario y el hijo mayor de los Assad. Desde pequeños sus familias los unieron para que al cumplir...