Un leve empujón provoca que me despierte aunque me siento mal. El ruido en la habitación provoca que me duela la cabeza. Maldita cruda.
—Charlotte, despierta—escucho la molesta voz de Mohammed en mi oído. Me remuevo un poco y le pego un manotazo. No tenga idea de donde le he pegado—. Anda, preciosa.
De mala gana me pongo de pie y camino hasta el baño un poco mareada. Después de bañarme, aún tengo un leve dolor de cabeza. Me siento fatal.
Miro la ropa que escogí sin prestar mucha atención: una playera lila y un pantalón de mezclilla. Luego de vestirme, bajo al comedor donde supongo, deben estar mi familia.
Al entrar observo a mis mellizos con la cara pegada a la mesa. Los Assad no tomaron más de dos cervezas en cambio nosotros tomamos como si se fuera a terminar la cerveza de todo el mundo.
—¿Dónde están mis padres?—pregunto sin ganas sentándome al lado de Oliver, él me sirve un poco de café.
—Salieron con los Assad a realizar algunas compras—responde Sebastián sin despegar su cara de la mesa.
—Aquí está el pastel que prepare está mañana para todos—aparece Niham en el comedor muy alegre.
Esto no puede ser peor.
Observo que coloca sobre la mesa un delicioso pastel de chocolate. No me agradas Niham, pero amo los pasteles.
Una chica nueva de servicio corta el pastel en rebanas y Amina le ayuda a repartirlo entre todos los presentes. El teléfono de Mohammed suena y se apresura en entrar a su despacho.
Amina deja frente a mi una gran rebanada de pastel. Tomo el tenedor y comienzo a comer al mismo tiempo que mis hermanos.
Hay algo distinto en este pastel. Sigo comiendo ya que tengo demasiada hambre y creo que todos ya desayunaron.
Pasan unos minutos cuando por fin logro terminar la rebanada que me sirvieron. Ibrahim pide otro poco, es en ese momento que comienzo a sentirme un poco mal.
Un agudo hormigueo aparece en mi garganta y en mi boca. Siento picor en las palmas de mis manos.
No puede ser cierto.
—¿Qué contiene el pastel? Está muy rico—pregunta Ismail contento.
Miro fijamente a Niham, siento que poco a poco me cuesta respirar ya que mi garganta está comenzando a cerrarse.
No, no, no.
—Nuez, la nuez molida es el secreto—responde divertida viéndome fijamente.
—¡¿Qué?!—grita Sebastián con terror y me mira rápidamente. Tengo los labios hinchados y hago sonidos involuntarios por la boca al no poder respirar—. Rápido Oliver, trae su adrenalina.
Sebastián me carga en sus brazos y yo me aferro a él; trato de respirar, pero no lo consigo porque mis vías respiratorias están completamente bloqueadas.
—Si algo le pasa, te hundiré en la maldita cárcel—escucho a lo lejos a Oliver furioso.
—¿Qué le pasa?—creo que es Ibrahim.
—Es alérgica a las nueces, está teniendo un paro cardiorrespiratorio—alguien toma mi mano y siento un piquete en mi pierna.
Los segundos se me hacen eternos. Sigo sin poder respirar.
—No mejora—con dificulta veo el rostro de Oliver—. ¡Rápido un auto!
No puedo hablar ni respirar. ¿Es así como moriré?
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Charlotte
RomanceCharlotte Saavedra es una nadadora profesional mexicana que toda su vida ha perseguido sus sueños al lado de sus mellizos. Mohamed Asad es un árabe millonario y el hijo mayor de los Assad. Desde pequeños sus familias los unieron para que al cumplir...