Las clases de la tarde pasaron tan rápido que Mei se sorprendió al recoger sus cosas y caminar a la entrada mientras sus manos apretaban su bolso de libretas y sus labios eran mordidos por sus dientes ansiosos.
Cuando llego a su destino sintió el corazón salirse de su pecho, Yuzu estaba esperándola recargada en la columna derecha de la salida mientras fumaba un cigarrillo. Parecía pensativa y cuando la sintió cercas, aparto la vista del suelo para mirarla con ojos sorprendidos ante su asistencia. Se paro derecha y le sonrió.
-No pensé que vendrías, señorita Aihara. -le dijo dándole una reverencia amable.
-Pensé que sería una grosería dejándole esperándome, joven Okogi.
-Puedes usar el "señorita", ¿sabías? Porque soy mujer. -se señaló divertida. -Aunque no me extrañaría que sea parte de las personas que me prefieren como una figura masculina a una femenina.
-Lo sé, pero... -dudo unos momentos. -Por cómo se viste, me resulta difícil... y no tengo preferencia hacia usted en cuanto a apariencia, realmente no me importa mucho como se vista. -parpadeo un poco. - ¿Se ha cambiado?
Yuzu vestía una camisa blanca, con un saco casual, corbata azul marino, pantalón negro un poco ajustado y zapatos de vestir.
-En efecto. Me tuve que cambiar, tenía una presentación de mi proyecto y debía estar "formal". -sonrió encogiéndose de hombros. -En fin. -agito la mano. - ¿quiere comer o vamos a otro lado?
La invitación sonó atenta como sus palabras pero las personas que pasaban y no sabían de que hablaban en realidad comenzaron a murmurar con muecas morbosas, Mei incluso busco en donde había sonado antimoral pero no encontró nada, tal vez ella era o muy ignorante o muy culta para eso. Decidido que era un punto medio entre ambos, realmente no quería discutir el nivel de modales.
-Comer suena perfecto, gracias.
Con un gesto caballeroso, le invito a caminar y salieron con una expresión nerviosa. Fueron unos pasos que dieron y llegaron a un vehículo que podría bien ser de un hombre fino y de dinero, Mei dudo hasta que Yuzu abrió la puerta.
- ¿Es suyo? -cuestiono incrédula.
-Regalo de mi abuelo. -dijo con frialdad. -Así que decidí usarlo para la ocasión. -frunció el ceño. - ¿por qué duda de que sea mío?
-Oh... lo siento. -se disculpó avergonzada. -Yo lo dije sin pensar-
-Ja ja, usted sí que es una persona interesante. -dijo acercándose más a ella y sintió Mei su aroma. -Realmente interesante... me gustaría conocerla más, si me lo permite.
Aihara recibió las palabras como una fina tela de oriente antiguo; sedoso, delicado y resistente. Jadeo un poco y cuando alzo la vista encontró los ojos verdes mirándola con amabilidad, de pronto una imagen cruzo por su mente, fue una fugaz y deslumbrante; Yuzu a su lado, con un kimono negro mientras bebía sake con expresión concentrada. Era una boda tradicional y ella era la novia.
- ¿Por qué el interés? -cuestiono alejando la cara y evitando verle, le desconcertaba esa imagen extraña que le acelero el pulso.
-Me gustaría decir que es por algo propio. -dijo de pronto seria. -Pero usted y yo estamos dentro de un círculo donde solo podemos casarnos los que congeniamos con el estatus.
Mei quiso preguntar por qué le decía eso pero se abstuvo, la mirada de Yuzu se suavizo invitándola a entrar y así lo hizo, la rubia le cerró la puerta con una sonrisa respetuosa. Arranco el vehículo con suavidad y se mantuvieron en silencio. Aunque quería saber a donde la llevaría, quiso que fuera una sorpresa.
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SOME (CITRUS)
FanfictionCuando Yuzu y Mei se conocen algo dentro de ellas comenzó a decirles que era el inicio. Poco a poco se conocen más e inevitablemente se enamoran la una de la otra, tratando de lidiar con esos sentimientos cada una trata de alejar a la otra y a su ve...
