Sesenta y uno.

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Esa misma noche, Vane me llamó.

-Papá, ¿qué hago? -Le pregunté. Él siempre me ayudaba con los problemas que tenía.

-No lo cogas. Eso demuestra que lo que te he dicho es cierto.

Y eso hice.

Y se fue. Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora