La despedida

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La mayoría de las veces soñaba con volar de noche, ver las luces de la ciudad y pasar por encima de ella en pleno silencio.

No sabía lo que decía. El vuelo de regreso estaba programado a las 9pm.

Básicamente un día más de calvario quedaba por vivir.

La valija estaba sobre la cama, lista y sobresaliente. La campera roja, seguía dando vueltas.
No tenía idea si
podría dejarla abandonada en el hotel (producto de un descuido) o llevarla a Buenos Aires y quemarla en una fogata.

Esas ideas revoloteaban en mi mente cuando estaba desayunando en nuestra habitación con Lara. Su rostro era de felicidad media, ya entendía donde venia la mano.

— ¿Y? — pregunte sonriendo al borde de mi taza Lara pestañeo tres veces

— Yo... ay, amiga...— se acercó hacia mi como contando un secreto

Reí tras su reacción

— Tengo su número. Creo que me gusta Derek— apretó sus labios

— Guau, lo segundo no es noticia... en cambio lo primero... eres un genio.

— Todo esto es gracias a mi mejor amiga— dijo sonriendo

Me sentía feliz de haber logrado algo por el prójimo. Que no sabía si iba a funcionar, pero me había arriesgado a todo pronóstico.

Ahora me tocaba a mi ser la chica de las preguntas sobre amor, aunque yo estaba mal por dentro.

Pensé en Lara y traté de hacer todo lo posible para que ella siguiera en su relación. Una idea apareció de repente, cuando vi el color rojo y una señora muy parecida a Lili.

— Amiga, ¿estás bien? — pregunto mientras giraba su cabeza para ver si era un monstruo lo que me tenía paralizada

— Si... yo...— dije aun despistada

—¿La conoces?

—¡No! Debo irme, enseguida vuelvo

— Te acompaño— dijo al tiempo que se paraba conmigo

— Te quedas— insistí agarrando su brazo— debo llevar algo que no lo quiero tener porque me hace muy mal— señale la campera de Brandon

Lara quedo un poco más  tranquila sabiendo donde me dirigía, pero me había advertido que no tardara más de dos horas.

Tomé su palabra y por última vez llamé al chofer de confianza. Después de varios minutos recordando si Lili trabajaba o no, había llegado a destino.

Le pedí a Daniel (mi chofer) que pasara por mis después de dos horas, el asintió con mucha confianza y luego se marchó dejándome nuevamente en la casa que más extrañaría de California.

Respire hondo más de tres veces antes de tocar el timbre. La bolsa negra que traía en la mano se trababa del motivo por el cual iba a ese lugar.

Debía tomar coraje, el calor se hacía notar y con el jean y la camiseta sentía como empezaba a sudar. Escuché voces y un ruido de

llaves, al instante me corrí de la puerta. Volví a sudar de una manera descontrolada, era Lili.

—¡Oh por Dios! Sofia no te vi.... vos tocaste el...

— No. Lo siento, recién llegue. — sonreí con la vergüenza del mundo

— Brandon está en su trabajo— se llevó una mano a la frente

— No vine por él, vine por usted

El rostro de ella paso del susto al desconcierto. Parecía que se dirigía a una reunión importante, llevaba puesto un traje color beige que hacían juego con sus zapatos.

A un beso de distancia Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora